Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo
Cuando caigan
Para que no las puedas convertir en cristal
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro
Que baja por tu cuerpo
Ojalá que la luna pueda salir sin ti
Ojalá que la tierra no te bese los pasos
Ojalá se te acabe la mirada constante
La palabra precisa la sonrisa perfecta
Ojalá pase algo que te borre de pronto
Una luz cegadora un disparo de nieve
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte
Para no verte tanto para no verte siempre
En todos los segundos en todas las visiones
Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones
Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan
En mi espalda
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz
Ojalá las paredes no retengan tu ruido
De camino cansado
Ojalá que el deseo se vaya tras de ti
A tu viejo gobierno de difuntos y flores
Ojalá se te acabe la mirada constante
La palabra precisa la sonrisa perfecta
Ojalá pase algo que te borre de pronto
Una luz cegadora un disparo de nieve
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte
Para no verte tanto para no verte siempre
En todos los segundos en todas las visiones
Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.
Silvio
Rodríguez – 1978 – álbum “Al final de
este viaje”
"Salvador Allende", documental del director chileno Patricio Guzmán, subtitulado en italiano.
Ya
lo sabemos, querid@s Caminantes, abrir nuestras vidas al mundo fuera de un@ mism@ -lo que el estudio de cualquier idioma extranjero implica- y
no cerrar las puertas a la experiencia que la vida nos ofrece
encerrándose en la muralla de la rutina y de las certidumbres es la
acción madre de cada aventura. Y cada aventura es aventura de
aprender.
Sólo
atreviéndose a exponerse a lo imprevisible, lo novedoso y lo
diferente que el viaje de la vida reserva nos enriquecemos y nos
convertimos en personas mejores.
Me gusta recordar un
episodio de la antigua historia china que el escritor Jorge Luís
Borges cuenta en su famoso cuento “La
muralla y los libros” como glosa del
cuento “Durante la construcción de la
muralla china” de Franz Kafka: cuando
el famoso emperador Shih Huang-Ti (259 a.C. - 209 a.C.), unificador
de los antiguos seis reinos decidió hacer erigir una muralla que
rodease y protegiese el vasto imperio del peligro de invasiones,
intentando encerrar y congelar un pueblo y un territorio dentro de sí
mismo, ahí fue cuando empezó la lenta decadencia de su vida y de su
entera dinastia Qin.
Shih Huang-Ti, muy
supersticioso y obsesionado por el miedo a la muerte y el pasado -su
nombre significa “el primer Emperador”- comenzó a viajar en
busca de magos y alquimistas para encontrar una el antídoto para la
inmortalidad. Prohibió que se mencionara la muerte en su entorno,
temía contantemente ser víctima de un atentado, por lo que se
escondía en un palacio con tantas habitaciones como días tiene un
año para dormir cada noche en una cama diferente. Así buscaba
desorientar a quienes pretendían –aseguraba- asesinarlo. En el año
206 a C. ya su dinastía Qin había desaparecido. Tres años habían
transcurrido de su muerte y quince de la unificación de los seis
reinos, y todavía los chinos trataban al emperador como un pariente
conflictivo, inhumano, ignorante y supersticioso que pretendía
encerrar la vida y las certidumbres propias y las de todo un pueblo
dentro de una muralla, para así dejar afuera toda posibilidad de
influencias, comunicación, movimientos, en fin, de contacto con todo
lo que es distinto de sí mismo. Una magnífica alegoría de la
xenofobiaen
sentido amplio, esta historia.
Tal
vez sea la palabra de poetas y cantautores la que nos ayuda a ahondar
en el tema de forma más natural y directa, y es
por eso que a continuación vamos a detenernos sobre unos poemas y
canciones de autores, cuyas palabras son un elogio al atrevimiento y
un himno a todos los síes que
generan vidas y caminos.
Una
vez más, buen viaje a Tod@s sobre las alas de los versos.
*
* *
“PALABRAS FUNDAMENTALES” - NICOLAS GUILLEN (musicado por Pablo
Milanés):
Haz que tu vida sea
campana que repique
o surco en que
florezca y fructifique
el árbol luminoso de la idea.
Alza tu
voz sobre la voz sin nombre
de todos los demás, y haz que se
vea
junto al poeta, el hombre.
Llena todo tu espíritu de lumbre;
busca el empinamiento de la
cumbre,
y si el sostén nudoso de tu báculo
ofrece algún
obstáculo a tu intento,
sacude el ala del atrevimiento,
ante
el atrevimiento del obstáculo.
*
* *
“DE CERCAS” - FERNANDO DELGADILLO :
Del otro lado de la cerca
el verde
se asomaba igual
que el verde de este lado donde
el sol y yo
estamos de pie.
Hasta el sendero sigue
bajo de la cerca que
alguien
puso porque así lo quiso
y aunque no se viera
bien.
Del otro lado de la cerca
se oye crujir la
madera
cuando el viento se pasea
con o sin cercas y sé
Que
el bosque es verde
y el mundo es vasto
y que siempre ha habido
cercas
para que sepan donde andes y no
te saquen de ahí tus
pies
Las cercas sirven para que a ese
que te guía, no te
le escapes
o que entiendas que pasarte para acá,
no está muy
bien
Como esa cerca hay otras
que también suelen
brincarse
el mundo es demasiado nuestro
para no vivir en
él.
El mundo siempre ha sido nuestro
aunque hay quien
cobra por él.
*
* *
"CONTRA
LOS PUENTES LEVADIZOS" (parte III) – MARIO BENEDETTI :
Puedo
permanecer en mi baluarte en ésta o en aquella soledad sin
derecho disfrutando mis últimosrácimos
de silencio puedo asomarme al tiempo a las nubes al
río perderme en el follaje que está lejos
pero me consta
y sé nunca lo olvido que mi destino fértil voluntario es
convertirme en ojos boca manos para otras manos bocas y miradas
que
baje el puente y que se quede bajo
que entren amor y odio y
voz y gritos que venga la tristeza con sus brazos abiertos y
la ilusión con sus zapatos nuevos que venga el frío germinal y
honesto y el verano de angustias calcinadas que vengan los
rencores con su niebla y los adioses con su pan de lágrimas que
venga el muerto y sobre todo el vivo y el viejo olor de la
melancolía
que baje el puente y que se quede bajo que
entren la rabia y su ademán oscuro
que
entren el mal y el bien y lo que media entre uno y otro osea
la
verdad ese péndulo que entre el incendio con o sin la lluvia y las mujeres con o sin historia que entre el trabajo
y sobre todo el ocio ese derecho al sueño ese arco iris
que
baje el puente y que se quede bajo,
que
entren los perros los hijos de perra las comadronas los
sepultureros los ángeles si hubiera y si no hay que entre
la luna con su niño frío que baje el puente y que se quede
bajo que entre el que sabe lo que no sabemos y amasa pan o
hace revoluciones y el que no puede hacerlas y el que cierra
los ojos en fin para que nadie se llame a confusiones que
entre mi prójimo ese insoportable tan fuerte y frágil ese
necesario ése con dudas sombra rostro sangre y vida a
término ese bienvenido
que
sólo quede afuera el encargado de levantar el puente a esta
altura no ha de ser un secreto para nadie: yo estoy contra
los puentes levadizos.
Días intensos y
convulsionados éstos para la política italiana y para los italianos, en vilo ante el
precipicio de la incertidumbre y los
peores presagios de nuevos inquietantes escenarios de viradas autoritarias y
reaccionarias.
Para orientarse un poco mejor y esbozar una anatomía del partido/movimiento
de Beppe Grillo, el “Movimiento 5
Estrellas”, he aquí mi traducción de un artículo de la semana pasada tomado
de un periódico italiano que proporciona una lectura acertada y realística de
dicho movimiento político que es definido “bifronte”
como el dios etrusco y romano de las máscaras Ianus, mejor dicho de la doble máscara, cuya verdadera cara es
otra, la tercera, invisible. La doble máscara del dios introduce y es
iniciadora del misterio de la apariencia y efectivamente es un símil muy
acertado.
El periodista Loris Caruso arroja luz en su artículo sobre esa otra
cara del movimiento que ya empieza a vislumbrarse paulatinamente en estos primeros
días post-electorales que convocan a Grillo, a los Representantes 5 Estrellas elegid@s en el Parlamento y a
sus electores a la decisiva prueba de fuego. Cruzado, por supuesto.
Un
movimiento bifronte:
Desde hace meses, los comentaristas están divididos: hay los que consideran
que el Movimiento 5 Estrellas es una “costilla de la izquierda” y los que lo
consideran una organización populista, mayormente de derechas, en algunos casos
tendencialmente fascista. Ambas opiniones están en lo cierto.
Se ha hecho
hincapié en varias ocasiones en que el contenido ambientalista del programa y
la insistencia en la democracia directa y participativa aproximan el M5S a la
izquierda libertaria y ecologista de los años setenta y ochenta.
Resulta
particularmente rompedora la fuerza del mensaje participativo, lanzado por el
M5S con una radicalidad y una eficacia que ningún movimiento político de la
izquierda reciente ha logrado alcanzar: la cancelación de la diferencia entre
representados y representantes, la sustitución de la delegación por la
participación y la destrucción de la política como profesión. Sin embargo,
¿dónde está, en el M5S, la “derecha”? En primer lugar, en una posible evolución
de este ideal democrático mismo. Si se percibe como objetivo que una única
fuerza social realmente pueda ir auténticamente en contra de todas las demás
(partidos políticos, sindicatos, etc.), la hiperdemocracia puede
convertirse en su opuesto.
Una fuerza
política como el M5S que reclama sólo para sí una auténtica naturaleza
democrática, puede presentar como hiperdemocráticas todas sus opciones,
incluso las que restringen los actos democráticos. Si la democracia radical
prevé el final de los partidos, no es imposible imaginar que frente a una
previsible oposición de éstos a su extinción, dicho final esté determinado por
un eventual Gobierno de 5 Estrellas, a través de forzamientos no democráticos.
En segundo
lugar, el nivel de “virtud” que exige el M5S a sus propios representantes y
activistas es tan alto (por ejemplo, prevé la supresión de cualquier tipo de
ambición personal) que sólo es alcanzable mediante un rígido control
centralizado. Lo cual en realidad ocurre ya en el Movimiento mismo, en el que
se trata de impedir la aparición tanto de protagonismos individuales como de
organismos colectivos que actúen como un contrapeso al papel de Grillo y
Casaleggio. Entre los líderes y los numerosos activistas y miembros electos
individuales, que deben seguir siendo individuales y tendentes a permanecer en
el anonimato, no debe haber nada. De lo contrario, advierten Grillo y
Casaleggio, “nos convertimos en un partido.” Con el resultado de que, en este
momento, en su estructura nacional el M5S nacional es un organismo mucho menos
democrático que un partido. Si este es el modelo de Estado que los dos líderes
del M5S tienen en mente, no es muy tranquilizador.
De hecho, es
un modelo que reproduce exactamente la forma del llamado “capitalismo
cognitivo”. Como se ha señalado en varias ocasiones, entre otros por Carlo
Formenti, la economía de la Red se caracteriza por una vasta participación
desde abajo (de usuarios, consumidores, activistas de medios, etc.) y por una
restricción piramidal en la parte superior, es decir, el papel oligopólico de
unas pocas empresas muy grandes (Google, Amazon, etc.). El M5S aparece
organizado de una manera similar. Tal vez sea esta analogía entre su forma y la
de la economía de la Red lo que explica, en parte, su éxito.
Que este es
el modelo, lo sugiere la relación que el M5S establece con los movimientos. En
un reciente acto de campaña en Susa, Grillo hizo arriar las banderas “No-Tav” (1) : “Ya no sois un comité de
protesta, ahora somos todos ciudadanos.” Ahora os represento yo, es el mensaje.
En mi Todo hay también espacio para ti, no es necesario que expreses
autónomamente tu punto de vista.
Esta es, de
hecho, la relación predominante que Grillo establece con los movimientos cuyas
luchas comparte. Rara vez esta relación es un esfuerzo conjunto, un propósito
compartido. Con más frecuencia, el M5S trabaja de forma independiente y
“paralela” en los mismos temas de los movimientos, tratando de representarlos
en el plano electoral y presentando estas luchas como propias. La idea de ser
una Totalidad, la representación de un mundo de ciudadanos indiferenciado en
cuanto a la condición social y la orientación política, es lo contrario de la
historia y la naturaleza de la Izquierda, basadas en la construcción de una
“parcialidad organizada”. La crisis de la propia idea de parcialidad, la
aparición de esta “voluntad de Totalidad” es probablemente una de las causas de
la crisis histórica de la izquierda.
Grillo
también ha desplazado gradualmente hacia la derecha su discurso político, haciendo
suyos temas como la protesta contra los impuestos, la asunción del pequeño
empresariado como propia referencia social, o la libertad de empresa vista como
algo bueno en sí mismo.
En tercer
lugar, ajena a la izquierda es también la figura del creador de M5S. La firma
Casaleggio y Asociados es una empresa de punta del marketing en red. Su red de
relaciones incluye Confindustria, lobbies italianos como Aspen, lobbies
internacionales como la American Chamber of Commerce (Cámara estadounidense de
comercio), y grandes empresas multinacionales, especialmente de la tecnología
de la información y del entretenimiento.
¿Puede un
proyecto surgido en este entorno favorecer los intereses de las clases
populares? ¿O es plausible pensar que ofrece oportunidades a las élites
económicas? La valoración de los resultados electorales del M5S que han hecho
los entornos de Goldman Sachs y Confindustria permiten pensarlo.
¿Y pues? El
Movimiento 5 Estrellas es tan de izquierdas como de derechas, es tan
hiperdemocrático como autoritario. Incluye en sí mismo todas las formas en que
la políticas representativas ha sido cuestionadas en los últimos años desde
arriba y desde abajo: es a la vez un movimiento social, un partido-empresa y un
partido personal. Contiene en sí la idea de la politización total de la
sociedad (“no me votéis, ¡activaos!”) y la idea de una despolitización
tecnocrática en la que la administración reemplaza a la política (las
capacidades en lugar de las pertenencias). Es profético (la Utopía acrítica de
la Red) y antiprofético, es decir, opuesto a la tipología específica de
profecía política que es la ideología moderna.
La crisis de la democracia representativa encierra dos
resultados posibles: el autoritarismo tecnocrático, quizás decorado con algún
elemento participativo; y la democracia participativa. El M5S contiene en sí en
ambas posibilidades. Y de esta coparticipación deriva su éxito: las
dificultades de una construcción “asambleísta” del proceso de decisión política
se obvia por medio del verticismo. Su éxito indica que, utilizando el lenguaje
de Gramsci, en la política contemporánea se da una nueva oscilación de la
“guerra de trincheras” (en la que las alternativas políticas se incluyen en el
orden existente) a la “guerra de movimientos”, en la que están en juego el
orden existente mismo, y las formas generales de la política y la economía.
Este paso
abre un nuevo campo de posibilidades a la izquierda. A condición de que sepa
cómo jugar a este nivel. De que sepa organizar, junto a su propio modelo de democracia
radical, un proyecto global de sociedad. Lo que está en crisis no es sólo la
representación sino también el capitalismo. A este respecto, Grillo no dice
(casi) nada: éste es nuestro trabajo, éste es nuestro terreno. Actuar a este
nivel significa, en mi opinión, construir un nuevo sujeto plural que sepa
federar las luchas por los bienes comunes, el movimiento anti austeridad, las
luchas del trabajo, el mundo del trabajo dependiente y el del trabajo
“cognitivo”, tratando de construir una alternativa global de sociedad, un
proyecto de “democracia de los bienes comunes”, la idea innovadora de un
“socialismo del siglo XXI”.
1. “No TAV” es un movimiento popular
italiano de gran impacto social y mediático, surgido en los años 90 y opuesto
al desarrollo de estructuras ferroviarias de alta capacidad y alta velocidad
(conocidas como TAV: trenes de alta velocidad), de las que adopta, en negativo,
el nombre. De los TAV cuestiona su excesivo coste, escasa utilidad, impacto
medioambiental y perjuicios a la salud humana (N. del t.).
Loris Caruso - Il Manifesto, 11/03/2013
“Qué días más intensos éstos / no sé pa’ ti
pero pa’ mi cada instante escarba más adentro / mi alma se entrega, no guarda
descanso / y las cicatrices son mapas en mi piel que orientan mi vida... ”
Cultura
Profética – “Días intensos”, en directo en
Bogotá, Colombia, julio 2012.
Publico
a continuación un interesante artículo de ayer,
sábado 16/3, tomado de una rubrica del diario español
El País sobre las elecciones del nuevo
Papa argentino que plantea unas fundamentales urgencias que el
presente pide a gritos, más allá de los clamores fiesteros y
olvidadizos de las investituras y de las novedades.
Nos gustaría que el Pontífice
uniera la orilla de los primeros tiempos del cristianismo con la de
nuestro duro presente. Tendrá que limpiar la “suciedad” de su
nueva casa y luchar contra el enanismo espiritual
Cuenta Bertolt
Brecht en una de sus historias que un trabajador fue citado a juicio
y se le preguntó si deseaba emplear la fórmula profana o religiosa
de juramento, es decir, si quería prometer o jurar. El trabajador
contestó: “Estoy sin trabajo”. Y Brecht comenta: “A través de
esta respuesta dio a entender que se encontraba en una situación en
la que tales preguntas y, quizá todo el procedimiento judicial,
carecían de sentido”. Podríamos decir que las urgencias de
nuestro trabajador eran otras, las mismas tal vez que quitan el sueño
a nuestros cinco millones de parados.
Pues, de
urgencias, de las que esperan al nuevo papa, quieren ocuparse estas
líneas. Obviamente no pretendemos ponerle deberes, sería una
descortesía. Está recién llegado y es él quien con todo derecho
puede pedirnos el voto de confianza que se debe otorgar a toda
persona que inicia una gran tarea. Pero, sin ánimo alguno de
“atosigar”, queremos dar rienda suelta a algunos deseos. Por otra
parte, los datos biográficos que vamos conociendo del papa Francisco
animan a dirigirse a él. Según cuentan los que le conocen, la
especialidad de este jesuita de 76 años es el diálogo, la humildad
y la sencillez; posee la austeridad y la profunda espiritualidad de
las grandes órdenes religiosas. En pocas horas nos hemos enterado de
que se ha pasado la vida mirando de frente a los pobres y excluidos,
curando sus heridas, defendiendo sus derechos y viajando en sus
mismos transportes públicos. Las televisiones del mundo entero
enfocaban anoche a un mendigo que sostenía una pancarta en la que se
podía leer: “Francisco I, papa”. A lo mejor lo veía como uno de
los suyos. Se comenta también que es “doctrinalmente conservador”.
Habría que señalar que de la Capilla Sixtina no podía salir lo que
no entró. Y no entró ningún cardenal que no fuese “doctrinalmente
conservador”. Sin embargo, a veces, la sotana blanca opera pequeños
o grandes milagros: el incomparable Juan XXIII comenzó su
pontificado imponiendo el uso del latín en los centros superiores de
enseñanza de la Iglesia. Bien poco podíamos sospechar los que en
aquellos días criticábamos semejante medida que su artífice sería
también el alma del Concilio Vaticano II, según Aranguren “el
acontecimiento más importante del siglo XX”. Ningún futuro negará
ya a Juan XXIII, el papa de transición del que poca cosa se
esperaba. Y casi nadie podía imaginar que el papa Ratzinger,
medularmente conservador, haría un espectacular guiño a la
modernidad renunciando con generosidad y valentía al pontificado.
Todo esto viene a cuento de que quién sabe lo que nos deparará el
doctrinalmente conservador papa Bergoglio… Siempre es bueno esperar
lo mejor de un recién llegado, es casi un deber de amable
hospitalidad. Pero pasemos ya a
las anunciadas urgencias. Nos gustaría que el nuevo papa hiciera de
barquero que une dos lejanas orillas: la de los primeros tiempos del
cristianismo y la de nuestro duro presente. Se tiene la impresión de
que las necesidades del lejano ayer no se diferencian mucho de las
que hoy nos causan turbación y desasosiego. Destacan los
historiadores que las gentes de los primeros siglos se convertían al
cristianismo movidas principalmente por los siguientes acicates. Ante
todo, por la urgencia material. Lo expresó, con incomparable
acierto, el filósofo marxista Ernst Bloch: “El estómago es la
primera lámpara que reclama su aceite”. La primera historia del
cristianismo, la de los Hechos de los Apóstoles —aunque muy
novelada—, deja nítida constancia de la preocupación social de la
nueva religión. Se insiste en la necesidad de ponerlo “todo en
común”. Un estudioso de aquella primera época, E. R. Dodd,
reconoce que aquellos primeros grupos de cristianos poseían un
sentido comunitario “más fuerte que cualquier otro grupo isiaco o
mitraico equivalente”. Incluso algunos paganos, poco favorables al
nuevo movimiento religioso, dejaron constancia de la buena
disposición de los cristianos para prestar ayuda material. El amor
al prójimo, por suerte muy anterior al nacimiento del cristianismo,
fue practicado intensamente por este. La Iglesia constituía una
especie de seguridad social: cuidaba de los huérfanos y las viudas,
atendía a los ancianos, a los enfermos y a todos los que carecían
de medios de vida; tenía incluso un fondo común para los funerales
de los pobres y un servicio médico para las épocas de epidemias.
Las capas marginadas de las grandes ciudades se beneficiaron
ampliamente de esta acción benéfica. A ella, más que a
Constantino, se debe la rápida difusión del mensaje cristiano.
Bergoglio
es conservador, lo que es lógico porque de la Sixtina no puede
salir lo que no entró
Sin embargo, a
pesar del indudable atractivo que semejantes prestaciones sociales
debían suponer, no parece que, a la hora de convertirse al
cristianismo, fuesen ellas el factor determinante. Era más decisivo,
informa E. R. Dodd, “el sentimiento de grupo que el cristianismo
estaba en condiciones de fomentar”. Y es que entonces, como hoy, la
soledad hacía estragos. Epicteto describe “el horrible desamparo
que puede experimentar un ser humano en medio de sus semejantes”.
Desamparo, cuentan las crónicas, que experimentaban los bárbaros
urbanizados, los campesinos llegados a las ciudades en busca de
trabajo, los rentistas arruinados por la inflación y los esclavos
manumitidos. El ingreso en la comunidad cristiana suponía para todas
aquellas gentes la única forma de dar algún sentido a sus vidas. Y, por supuesto,
contaba la promesa de incomparables bienes futuros en el más allá.
Se anunciaba la instauración de una justicia final, de una armonía
sin fisuras. El naciente cristianismo defendía, pues, un doble
frente: por un lado, procuraba aliviar el hambre, el desamparo, el
desarraigo y la soledad; por otro, anunciaba otra ciudad, otra tierra
y otro cielo, libres ya de las tribulaciones de la hora presente. El
cristianismo nunca se dedicó a tiempo completo a la escatología,
pero nunca la perdió de vista. El papa Bergoglio
no necesita que nadie le recuerde estas urgencias. Viene de vivirlas
en su Argentina natal, en el barrio pobre donde nació y se crió.
Hoy ha dicho a los cardenales que lo eligieron que la Iglesia no
puede limitarse a ser una ONG. Nunca lo fue, siempre se movió en el
doble frente que acabamos de mencionar.
El
viejo cristianismo aliviaba el hambre y anunciaba otra ciudad, otra
tierra y otro cielo
Finalmente, al
nuevo papa le aguardan otras dos urgencias delicadas. La primera:
tendrá que poner orden y limpiar la “suciedad” de su nueva casa.
Es un trabajo que ya ha iniciado su predecesor, pero queda tajo. El
Vaticano, uno de los grandes centros religiosos del mundo, no puede
prescindir de la ética. La religión y la ética deben caminar de la
mano. La pregunta crucial de la religión “qué me cabe esperar”
no es separable del gran interrogante ético “qué tengo que
hacer”. Y, al parecer, en la curia vaticana, y en otras sucursales,
se ha hecho lo que no se debía. Más grato le
resultará al papa Francisco atender a una última urgencia. En el
año 1941 moría el gran filósofo francés Henri Bergson. En sus
últimos días constataba con enorme tristeza que la humanidad tenía
“un cuerpo muy grande y un alma muy pequeña”. Habíamos logrado
un desarrollo científico-técnico sin precedentes, pero sufríamos
un notable enanismo espiritual. Urgía buscar un equilibrio. “La
mecánica, sentenció Bergson, exige una mística”. Y a los
místicos, a los nuestros, a santa Teresa y a san Juan de la Cruz
dedicó páginas memorables. Bergson se marchó
pidiendo “un suplemento de alma” para la humanidad. Al nuevo papa
no parece faltarle alma. Sería magnífico que, con su ejemplaridad y
autoridad espiritual, nos la contagiara a los demás.
Manuel
Fraijó
es catedrático de Filosofía de la Religión en la UNED.