Siempre ando a contramano,
por la calle del deseo,
y yo quisiera, primita,
comerme to' lo que veo.
Y aunque esta noche yo acabe
robando flores,
yo no puedo olvidarme
de tus olores.
Mirando atrás, un cangrejo
busca latas pa' escapar,
de las gaviotas del puerto
que son las ratas del mar.
Y allí parten petroleros
el agua por la mitad,
y suenan sus sirenas
y regalan su alquitrán.
Que lo regalan, mi niña, pa' ti
que lo regalan pa' mi,
que lo regalan pa' to' ustedes,
pa' el que se quiera venir.
Ojo a este artículo que encontré en la sección salud y medicina del periódico La Repubblica: bajo mi punto de vista cabe echarle un vistazo porque es muy interesante el contenido. A ver si ustedes también piensan lo mismo que yo al leerlo y le encuentran su extensión simbólica... Yo apuesto que sí, pero vamos a ver quién lo consigue... Obviamente espero como siempre comentarios.
De todas formas aquí lo pueden encontrar con mi traducción al castellano. La fuente original está en la versión online del periódico.
¿Qué más puedo decirles sino “hasta la vista”, Caminantes?
***
Es un mundo siempre más miope. ¿La causa? Ya no miramos el horizonte.
Un estudio de dos investigadores de la Universidad de Cambridge: en los paises tecnológicamente avanzados se sufre siempre más por ese disturbio de la vista que afecta a un miliardo y medio de personas en el mundo. Y la culpa no es del PC o de la TV. Es que pasamos muy poco tiempo al aire libre.
Ya no sabemos mirar a lo lejos. De tanto enfocar pantallas u hojas de papel, los ojos han perdido la costumbre de mirar hacia el horizonte. Y entre las consecuencias figura el aumento de la miopia en los paises industrializados. En los Estados Unidos el disturbio de la vista más común que existe (un miliardo y medio de personas en el mundo) ha aumentado del 25% del 1972 al 42% del 2004. Singapur, con la incidencia más alta del mundo, llega al 80%, mientras que un italiano sobre cuatro es miope, constringido muy a menudo a llevar gafas entre la edad de la escuela elemental y la de la universidad.
Pero los libros, la televisión y ordenadores parecen esta vez ser inocentes. Ni zanahorias ni arándanos ya son considerados una panacea. Las principales enemigas de la miopia son las horas pasadas al aire libre. Lo habían empezado a notar hace uno cuantos años, y hoy un estudio en curso presentado a la American Academy of Ophtalmology de Orlando -Florida- confirma que cada hora más durante la semana pasada al aire libre hace que la probabilidad de volverse miopes disminuya del 2% en niños y adolescentes. Los chicos obligados a llevar gafas tienen la costumbre de pasar fuera de casa 3,7 horas por semana menos que los con 10 dioptrías, según los datos persentados por los dos investigadores de la Universidad de Cambridge, Antony Khawaja y Justin Sherwin.
Singapur
Los beneficios del aire libre no se limitan pues a la buena línea y al metabolismo. Las posibles razones por las cuales salir de casa protege de la miopia son dos. Por un lado la luz natural, mucho más brillante que los bombillos, protege la forma del globo del ojo estimulando en la retina la producción de dopamina, un neurotransmetidor que juega entre otras cosas el papel de limitar el crecimiento del globo ocular mismo. Por el otro lado, cuando nos encontramos al aire libre nuestro ojo tiende naturalmente a enfocar los objetos más lejanos, o hasta el horizonte si nos encontramos fuera de las ciudades.
La investigación junta los datos de ocho estudios llevados a cabo en los últimos cuatro años, por un total de 10.400 entre niños y adolescentes observados, donde se medía por un lado la calidad de la vista y por el otro el estilo de vida. Mientras ha resultado muy clara la relación entre la salud de los ojos y el tiempo pasado fuera de casa, ningún dato ha demostrado que la miopia es un efecto directo de las horas pasadas leyendo libros, delante de la TV o de todas formas enfocando objetos que se encuentran a una distancia de unos 30 centímetros.
Una playa de Australia
Parece entonces desacreditada también la idea por la cual la lectura y las pantallas “cansan los ojos” causando la deformación del globo ocular -disturbio que de todas maneras queda en buena parte determinado por los genes heredados-. Ni el deporte en sí mismo, practicado dentro de gimnasios o lugares cerrados, ayudaría a mantener la capacidad de ver lejos.
No es un caso que, pensando en el promedio del patrimonio genético, los niños con el “ojo de águila” son los estudiados en Australia, país de luz clara y horizontes vastos donde las horas pasadas al aire libre -14 por semana- son muchas más con respecto a Singapur -sólo 3 horas por semana-, la capital de las dioptrías que faltan.
En el día de hoy, 9 de noviembre, muchos han sido los que han celebrado el aniversario de la caida del Muro de Berlín hace 21 años. Y muchos más los que lo harán esta noche, en Alemania como en otras partes de mundo, recordando la absurdidad de una reclusión forzada durada más de cuatro décadas.
Rio de Janeiro
Entre EEUU y México
Entre EEUU y México
Entre Israel y Territorios Ocupados
Recuerdo personalmente de manera muy nítida las imágenes impactantes de hombres derribando pedazos de la baja muralla a golpe de martillo o con el peso de sus cuerpos, secuencias que mostraban personas que, desde el lado del oeste, ayudaban a otras a trepar el muro para luego abrazarse como quien vuelve a encontrar a un amigo después de largo tiempo. Fotogramas ésos que llegaban por televisión en el telediario de las 8 de la tarde y que no podían sino clavarse en la memoria de un niño de 9 años para aflorar periodicamente tal como río subterraneo a cada aniversario del suceso, exactamente como lo hacen hoy. Pero personalmente yo no tengo mucho que festejar: aún quedan muchos muros que derribar en muchas partes del mundo, barreras que, igualmente a la pluricelebrada berlinés, dividen territorios, parten en dos vidas de hombres y mujeres aprisionados y segregados, o intentan de forma absurda contener el peligro aparente de la libre circulación de personas imponiendo forzosamente fronteras artificiales. Me refiero a unos de los intolerables muros que gozan menos popularidad -pero no son menos reales, tal como la violencia que imponen y con que se imponen- osea él que divide el Estado de Israel de los Territorios Palestinos, él que corre por el desierto a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, a los que separan los barrios residenciales de las ciudades latinoamericanas de las favelas, o -sin ir más lejos- a todos los muros construidos en nuestras ciudades italianas para ocultar a la vista zonas degradadas y pobres de otras de tránsito masivo urbano. Para no hablar de los muros que no vemos, porque no son de ladrillos o de cemento, pero existen aún siendo simbólicos, y nos rodean a nosotros mismos en nuestra cotidianidad marcando fronteras entre lo posible y lo imposible, entre lo soñable y lo prohibido.
A este propósito y en esta ocasión les quiero aconsejar a tod@s la visión de dos películas muy buenas que el año pasado han constituido el tema de un seminario muy interesante: “Los limoneros” / “Etz limon” (2008), delicada película israelí de Eran Riklis, y la pluripremiada “La Zona” (2007), del mejicano Rodrigo Pla. Se pueden encontrar con facilidad en la red (a través de eMule) u, obviamente, me las pueden pedir y yo se las pasaré gustosamente. Las canciones que escucharán a continuación son del cantautor mejicano Fernando Delgadillo, cuyos arpeggiatos tocan mis cuerdas de manera muy intensa. A ver si a ustedes también les hace vibrar. Hasta pronto Caminantes.
Aquí hubo un mar hace un millón de años.
El hombre no lo sabe, más la piedra se acuerda.
Pártela: hay un cangrejo en sus entrañas,
Todo de piedra ya, forma magnífica
Que se negó a ser polvo.
Ante el peñasco y el guijarro, piensa
Que acaso fueron seres dolorosos,
Sangre y pulmones palpitantes.
Entre la ciega roca
Y el trémolo extasiado de la salamandra
Tan sólo hay tiempo.
Este fin de semana gris y lluvioso me convoca a compartir con ustedes uno de los temas y melodías de la gran música española más conocidos e interpretados en el mundo: “La bien pagá” (contración coloquial de “pagada”). Una verdadera joya musical. Sería infinito enumerar todas las versiones que desde los años '50 han ido insuflándole vida a esta canción volviéndola inmortal, pero aquí les dejo unas cuatro versiones muy representativas, desde la histórica interpretación del mítico Miguel de Molina, hasta la reciente revisión en clave “flamenco fusión” del joven cantante El Bicho, pasando por una versión en salsa puertorriqueña de los años '70.
A continuación va la letra, ahora, ¡a disfrutar este temazo y hasta la próxima!
Todas las sociedades organizan ceremonias para conmemorar, celebrar o dar “el último saludo” a personas y eventos del calendario. La Vida y la Muerte, cada comienza y cada final, así como todo lo que concierne al cuerpo son, en la universalidad de las sociedades humanas, objetos de ceremonia. Hoy, 31 de octubre, vamos a detenernos en nuestra marcha sobre el origen y el sentido profundo de esta festividad del “día de Todos los Muertos”/ “Halloween”. In primis hay que tomar en cuenta que cada actividad ritual (osea todo tipo de fiesta, sea religiosa o no) suele desarrollarse en los momentos transcendentales de cambio de la existencia individual o colectiva y nace de nuestras propias emociones. “Ritualizar” consiste en traducir esas emociones que albergan tanto en el síngulo hombre como en la totalidad de un grupo, en un relato simbólico, como lo es efectivamente el mito, que es a su vez una modalidad para dar sentido a las ocurrencias de la vida en cuanto fenómenos de la naturaleza. Siempre el hombre ha necesitado “explicarse” el porqué de las cosas, en todas las edades desde la prehistoria, ha inventado formas y complejos sistemas narrativos para codificarlas, para “dominarlas” y no ser dominado por ellas, como en cambio ocurre en el reino animal. Para nosotros nada ocurre “así porque sí”.
Los ritos funerarios al igual que las festividades de conmemoración de los difuntos expresan, dentro de un grupo social, la solidaridad entre los vivos y los muertos porque regulan el luto -las señales de dolor- y aseguran el status del difunto para que una vez integrado en el mundo de los antepasados/ ancestros pueda participar otra vez de la continuidad del grupo, siendo un signo del pasado, osea de la historia del grupo mismo. Diciéndolo de otra forma, ninguna sociedad puede pensar a los vivos olvidándose de los muertos, ellos son la cara invisible del mundo, su revés, porque simplemente no hay vivo que un día no se convierta en un muerto: la conciencia de la muerte –distinta del mero conocimiento instinctivo animal- es en fin uno de los rasgos constitutivos de la cultura humana. Es por eso que hay que saber relacionarse con ese mundo también, para vivir en éste con equilibrio
Dicho esto, vamos a ver brevemente sin pretensiones de exaustividad qué es la festividad religiosa cristiana del “Día de lo muertos”, de dónde procede, y qué relaciones tiene con otras tradiciones como la celta de “Halloween”, intentando mostrar el substrato común que hoy les permite yustaponerse y fusionarse entre ellas en nuestras sociedades de la era consumística.
El célebre escritor siciliano Leonardo Sciascia decía que “el cristianismo permitía esas explosiones propiamente paganas, en el sentido más corriente de la palabra paganismo; esos rituales, esas fiestas, esa proyección y personificación de la materia y de las instancias de los mitos, por su constante actualidad en la vida de las comunidades”. Esta definición se ajusta de forma perfecta a una fiesta como la de “Todos los Santos”, considerada un unicum con el “Día de los muertos”, jornadas aparentemente dedicadas al luto y al dolor, pero que en muchas partes del mundo cristiano y católico se vive de forma alegre y lúdica, dedicada príncipalmente a los niños y al valor simbólico de la comida, principalmente en los países mediterraneos y en la América hispanizada.
Panoramix, el Druido
Sus orígenes tal como las conocemos hoyendía remontan al año 835 d.C. de la era cristiana, pero es mucho más antigua. La invasión de los romanos en el norte de Europa hizo que el mundo mediterraneo se mezclase con la cultura celta y germánica. Los romanos fusionaron las tradiciones celtas con sus Fiestas de Pomona, dedicadas a la diosa de la fertilidad, y así el primigenio Halloween de los celtas pudo sobrevivir al paso del tiempo conservando gran parte de su espíritu y algunos de sus ritos.
El Papa Gregorio III fue el primero que estableció la fiesta en el calendario religioso, ya que la Iglesia católica no conseguía extirpar los antiguos cultos paganos de la cultura celta de los pueblos del norte de Europa, cuyo calendario indicaba el 31 de octubre como último día del año, corrió la fiesta de “Todos los Santos” del 1 de mayo al 1 de noviembre esperando así poder otorgar un nuevo significado cristiano a esos ritos profanos.
Según el año druídico, el 1 de noviembre era el “Samhain”-palabra celta que significa literalmente “todas las almas”- el final del año para la actividad pastoricia y primer día del invierno, cuando la noche se vuelve más larga del día, el comienzo del reino semestral de la Oscuridad, cuando las horas de oscuridad son más que las horas de luz. Una Noche Buena hecha y derecha, en fin una buena ocasión para celebrar el final de un ciclo y el comienzo de otro. Esta vigilia se llamó "All Hallows' Eve" (Vigilia de Todos los Santos) y con el paso del tiempo su importancia fue creciendo y su pronunciación fue cambiando hasta terminar en lo que hoy conocemos como "Halloween".
Para una sociedad como la de los Celtas, un pueblo que se dedicaba a la agricultura y el pastoreo, esta fecha tomaba una importancia muy particular. La vida cotidiana cambiaba radicalmente: los animales se conducían desde las montañas hacia los valles, se recogían los últimos frutos, los campos dejaban de producir alimento y se preparaban para la nueva siembra, las personas tendían a pasar más tiempo dentro de las casas para transcurrir bajo un techo las largas y frías noches del norte de Europa, empeñándose en trabajos de artesanía, construyendo utensilios y pasando las noches contando historias y leyendas. Los Celtas creían que en esa noche llena de magia todas las leyes físicas que regulaban el espacio y el tiempo se suspendían en vilo, volviendo posible la fusión del mundo real, él de acá, él de los vivos, y el mundo de allá, él de los muertos. Durante esa noche las almas de los difuntos podían volver a visitar a la familia y a la comunidad de los vivos: para no ser poseídos los campesinos y arrieros de la aldeas solían convertir sus casas en lugares fríos e inhóspitos apagando las hogueras, volviendo sus cuerpos horribles e irreconocibles disfrazándose de monstruos, y yendo de casa en casa para espantar y ahuyentar todos los espíritus que encontraban. En muchas culturas encontramos la misma tradición y uso, pero en momentos del año distintos: en todos los casos podemos sin duda afirmar que la matriz común es la convicción según la cual los muertos vuelven cíclicamente al mundo de los vivos para tener contactos con ellos y reafirmar su presencia invisible pero real. Piénsese simplemente a la figura del zombie de origen africano, o del vampiro de la Europa eslava, con todas sus representaciones que llegan hasta nuestros días en las formas más fantasiosas y espectaculares a las cuales el cine nos ha acustumbrado.
Antes se ha dicho de paso que la ritualidad del Día de los muertos cristiano tiene mucho que ver con los niños y la simbólica de la comida, entendida como don, como regalo. En la tradición del area mediterranea se suelen regalar dulces particulares a los niños -los llamados “dulces de los muertos”, cuya característica común es la presencia de habas, porque en la antiguedad se pensaba fuese la comida de los difuntos- y se llevan flores y adornos a las tumbas de los familiares difuntos. Toda esta ritualidad se basa en el concepto de “don” que en la vida de todos los días se traduce con la frase “sólo es un detalle” (nuestro “basta il pensiero” italiano): los padres y familiares solían tradicionalmente externar su afecto diciendo que el regalo lo hacen los muertos, y de esta forma vehiculan también el mensaje importante de la tradición y de la identidad que los vinculan en cuanto vivos al mundo de los muertos. Además, este elemento simbólico y ritual del don es para que los niños aprendan a vivir una relación tranquila y “natural” con la muerte, una lección que se concretiza también a través de la exorcización de un lugar como el cementerio. Junto a los niños las comunidades visitan a sus difuntos en los camposantos: no es raro ni casual que hasta en nuestros días sobrevive la tradición de almorzar y cenar sobre las tumbas o en las capillas de familias, una práctica ésta que se puede encontrar vigente en la América central, en países como México para citar uno.
Hoy la Fiesta de los muertos para los niños y adultos de nuestra parte de mundo tiende a ser vivida como un segundo carnaval más que como ritual conmemorativo, siendo el signo tangible del consumismo globalizado que está reemplazando, neutralizándola, la transmisión de la memoria y el vínculo con los ancestros. Este, en mi opinión personal, es elemento más interesante y determinante para comprender el éxito que va ganando en Italia como en España o Latinoamérica una fiesta como el moderno, consumístico y algo vacío Halloween norteamericano que tiende visiblemente a substituirse a las fiestas y sensibilidades tradicionales de nuestro area cultural, las cuales no se han de interpretar a la fuerza sólo como “religiosas” en sentido estricto, sino como conjunto de significados y valores compartidos por una comunidad. No se ha la tendencia de los padres a comprar unas máscaras y unos disfraces a los niños para que salgan en desfiles estandardizados de fantasmas, monstruos, brujas con calabazas y esqueletos por las calles de nuestras ciudades y pueblos, virtualizando y caricaturizando así la idea de la muerte, en vez de perpetuar la memoria de los ancestros, es decir la conciencia de la necesaria relación de co-presencia entre nuestro Pasado y nuestro Presente.
De todos modos, y de cualquier forma ustedes querrán celebrarla, que pasen una feliz Noche Buena.
En mis vagabundeos de inter-nauta suelo adoptar una actitud que podríase definir “de cabotaje”, tal como la antigua técnica de navegación de los exploradores portugueses, quienes surcaron los siete mares tomando como puntos de referencias fijos unos cabos en las costas conocidos y relativamente cercanos entre sí para explorar circumnavegando tierras desconocidas y lejanas del punto de partida. Uno de los puertos del maremagnum de la internet en que suelo morar gustosamente es el blog bilingüe catalán / castellano “El cor de les aparences” del antropólogo Manuel Delgado, Profesor universitario e incansable investigador barcelonés, lo cual entre otras cosas ha servido de inspiración para yo concebir este mismo blog al compartir su mismo espíritu y tensión relacional.
Hace unos días, en una de mis frecuentes moradas por esas costas dí con un relato en versos que me llamó mucho la atención por su hermosa sencillez y su poder evocativo: en cierto sentido el poema es una metáfora certera de la condición de todo caminante quien logra liberarse de ataduras mentales y etiquetas impuestas desde el exterior. ¿Quién ha dicho que un clavo sólo nace para ser clavado en un pedazo de madera, y ahí gastar toda su existencia?
¿Cómo podía entonces no compartirlo en este espacio? Inevitable. Aquì va el poema acompañado de mi traducción que intenta restituir el ritmo y el sentido de las palabras. A continuación, a guisa de colofón y homenaje al Maestro catalán podrán escuchar la canción “Vagabundear” de J.M.Serrat, de 1971, y el controcanto “Ma andate a” del genovés Gino Paoli en la cover del mismo tema, fechada 1974, tomada del -casi olvidado- disco dedicado a Serrat cuyo elecuentísimo título era “I semafori rossi non sono Dio”. Ahora dejemos la palabra a la historia de Clavo:
"Entre una puerta que crujía ruidosamente al respirar
una mesa coja que bailoteaba sin cesar
y un escuchimizado cojín inapetente
Tan delgado como un micro filete
Vivía un clavo muy torpe que no paraba de darse golpes.
Pobre clavo gritaban los demás,
Como puedes ser tan torpe,
Ya no tienes punta donde clavarte
Ahora solo tienes moratones
Clavo que era muy paciente
Les seguía la corriente,
Y ensimismado pensaba
¿Cómo puede estar tan equivocada esta gente?
¿Es que no me entienden?
mientras no tenga punta
mi cabeza seguirá junta
Pasaban los días entre crujidos bailoteos y hambruna
Y clavo en sus trece,
tropezando más de 20 veces.
Tenemos que hacer algo,
cuchicheaban todos en ese pequeño inmueble
sabemos lo que clavo siente
y mesa con su bailoteo tomó el mando de teniente
puerta a ver si entre crujido y crujido tu madera cedes
cojín aunque escuchimizado ayudar también puedes
Libérate de un poco de esa escasa espuma
que para un pequeño vendaje es más que suficiente
Caràtula del disco de Gino Paoli de 1974
Mesa avanzó entre un gran revuelo
Agarró en un plis plas a clavo dejando a este perplejo
Cojín con su espuma le fabrico un bombín
Y puerta lo alojó donde su madera cedió
Clavo no podía creerlo
Finamente había sido clavado
pero su cabeza estaba al completo
Cual faquir protegida con el bombín
Había dejado de tener punta
Pero su cabeza estaba aún mas junta"
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Tra una porta che scricchiolava respirando rumorosamente / un tavolo zoppo che ballava senza sosta / e un livido cuscino inappetente / smunto come un microfiletto / viveva un chiodo un po' maldestro che non smetteva di prendere colpi. / Povero chiodo gridavano gli altri, / come puoi essere così maldestro, / non hai più una punta dove conficcarti / ora hai solo grossi lividi. / Chiodo, che era molto paziente, / li lasciava dire come fosse niente, / e dentro sé pensava / come può sbagliarsi così questa gente? / Sarà che non mi capiscono? / Finchè non avrò una punta esatta / la mia testa resterà intatta. / Passavano i giorni tra scricchiolii sballottamenti e fame nera / e Chiodo si impuntava, / e 20 volte al giorno inciampava. / Dobbiamo far qualcosa, / parlottavano tutti in quella piccola casa, / sappiamo come Chiodo si sente / e Tavolo con il suo balletto prese il ruolo di tenente , / tu, Porta, vedi se tra scricchiolio e scricchiolio cedi un po' dei legni tuoi / tu, Cuscino, sebbene livido anche tu aiutar puoi / liberati di un po' della tua stoffa / che per un piccolo bendaggio è più che sufficiente. / Tavolo avanzò con un gran salto, / afferrò in un baleno Chiodo lasciandolo perplesso, / Cuscino con la sua stoffa gli fabbricò un turbante / e Porta lo accomodò dove il suo legno aveva ceduto. / Chiodo non poteva crederci / alla fine era stato incastrato / ma la sua testa era tutta al completo / come un fachiro protetta dal turbante / aveva smesso di aver una punta esatta, / ma la sua testa era ancora più intatta.