miércoles, 29 de octubre de 2014

PAPA PACO: "TIERRA, TECHO, TRABAJO"...

Papa Francisco ayer, 28/10/2014 en Roma, Encuentro Mundial de los Movimientos Populares


http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2014/october/documents/papa-francesco_20141028_incontro-mondiale-movimenti-popolari.htmlhttp://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2014/october/documents/papa-francesco_20141028_incontro-mondiale-movimenti-popolari.html



DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO
A LOS PARTICIPANTES EN EL ENCUENTRO MUNDIAL DE MOVIMIENTOS POPULAR
ES
Aula Vieja del Sínodo
Martes 28 de octubre de 2014

"Buenos días de nuevo, estoy contento de estar entre ustedes, además les digo una confidencia, es la primera vez que bajo acá, nunca había venido. Como les decía, tengo mucha alegría y les doy una calurosa bienvenida.
Gracias por haber aceptado esta invitación para debatir tantos graves problemas sociales que aquejan al mundo hoy, ustedes que sufren en carne propia la desigualdad y la exclusión. Gracias al Cardenal Turkson por su acogida. Gracias, Eminencia, por su trabajo y sus palabras.
Este encuentro de Movimientos Populares es un signo, es un gran signo: vinieron a poner en presencia de Dios, de la Iglesia, de los pueblos, una realidad muchas veces silenciada. ¡Los pobres no sólo padecen la injusticia sino que también luchan contra ella!
No se contentan con promesas ilusorias, excusas o coartadas. Tampoco están esperando de brazos cruzados la ayuda de ONGs, planes asistenciales o soluciones que nunca llegan o, si llegan, llegan de tal manera que van en una dirección o de anestesiar o de domesticar. Esto es medio peligroso. Ustedes sienten que los pobres ya no esperan y quieren ser protagonistas, se organizan, estudian, trabajan, reclaman y, sobre todo, practican esa solidaridad tan especial que existe entre los que sufren, entre los pobres, y que nuestra civilización parece haber olvidado, o al menos tiene muchas ganas de olvidar.
Solidaridad es una palabra que no cae bien siempre, yo diría que algunas veces la hemos transformado en una mala palabra, no se puede decir; pero es una palabra mucho más que algunos actos de generosidad esporádicos. Es pensar y actuar en términos de comunidad, de prioridad de vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos. También es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, la tierra y la vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales. Es enfrentar los destructores efectos del Imperio del dinero: los desplazamientos forzados, las emigraciones dolorosas, la trata de personas, la droga, la guerra, la violencia y todas esas realidades que muchos de ustedes sufren y que todos estamos llamados a transformar. La solidaridad, entendida, en su sentido más hondo, es un modo de hacer historia y eso es lo que hacen los movimientos populares.
Este encuentro nuestro no responde a una ideología. Ustedes no trabajan con ideas, trabajan con realidades como las que mencioné y muchas otras que me han contado… tienen los pies en el barro y las manos en la carne. ¡Tienen olor a barrio, a pueblo, a lucha! Queremos que se escuche su voz que, en general, se escucha poco. Tal vez porque molesta, tal vez porque su grito incomoda, tal vez porque se tiene miedo al cambio que ustedes reclaman, pero sin su presencia, sin ir realmente a las periferias, las buenas propuestas y proyectos que a menudo escuchamos en las conferencias internacionales se quedan en el reino de la idea, es mi proyecto.
No se puede abordar el escándalo de la pobreza promoviendo estrategias de contención que únicamente tranquilicen y conviertan a los pobres en seres domesticados e inofensivos. Qué triste ver cuando detrás de supuestas obras altruistas, se reduce al otro a la pasividad, se lo niega o peor, se esconden negocios y ambiciones personales: Jesús les diría hipócritas. Qué lindo es en cambio cuando vemos en movimiento a Pueblos, sobre todo, a sus miembros más pobres y a los jóvenes. Entonces sí se siente el viento de promesa que aviva la ilusión de un mundo mejor. Que ese viento se transforme en vendaval de esperanza. Ese es mi deseo.
Este encuentro nuestro responde a un anhelo muy concreto, algo que cualquier padre, cualquier madre quiere para sus hijos; un anhelo que debería estar al alcance de todos, pero hoy vemos con tristeza cada vez más lejos de la mayoría: tierra, techo y trabajo. Es extraño pero si hablo de esto para algunos resulta que el Papa es comunista.
No se entiende que el amor a los pobres está al centro del Evangelio. Tierra, techo y trabajo, eso por lo que ustedes luchan, son derechos sagrados. Reclamar esto no es nada raro, es la doctrina social de la Iglesia. Voy a detenerme un poco en cada uno de éstos porque ustedes los han elegido como consigna para este encuentro.
Tierra. Al inicio de la creación, Dios creó al hombre, custodio de su obra, encargándole de que la cultivara y la protegiera. Veo que aquí hay decenas de campesinos y campesinas, y quiero felicitarlos por custodiar la tierra, por cultivarla y por hacerlo en comunidad. Me preocupa la erradicación de tantos hermanos campesinos que sufren el desarraigo, y no por guerras o desastres naturales. El acaparamiento de tierras, la desforestación, la apropiación del agua, los agrotóxicos inadecuados, son algunos de los males que arrancan al hombre de su tierra natal. Esta dolorosa separación, que no es sólo física, sino existencial y espiritual, porque hay una relación con la tierra que está poniendo a la comunidad rural y su peculiar modo de vida en notoria decadencia y hasta en riesgo de extinción.
La otra dimensión del proceso ya global es el hambre. Cuando la especulación financiera condiciona el precio de los alimentos tratándolos como a cualquier mercancía, millones de personas sufren y mueren de hambre. Por otra parte se desechan toneladas de alimentos. Esto constituye un verdadero escándalo. El hambre es criminal, la alimentación es un derecho inalienable. Sé que algunos de ustedes reclaman una reforma agraria para solucionar alguno de estos problemas, y déjenme decirles que en ciertos países, y acá cito el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, “la reforma agraria es además de una necesidad política, una obligación moral” (CDSI, 300).
No lo digo solo yo, está en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Por favor, sigan con la lucha por la dignidad de la familia rural, por el agua, por la vida y para que todos puedan beneficiarse de los frutos de la tierra.
Segundo, Techo. Lo dije y lo repito: una casa para cada familia. Nunca hay que olvidarse que Jesús nació en un establo porque en el hospedaje no había lugar, que su familia tuvo que abandonar su hogar y escapar a Egipto, perseguida por Herodes. Hoy hay tantas familias sin vivienda, o bien porque nunca la han tenido o bien porque la han perdido por diferentes motivos. Familia y vivienda van de la mano. Pero, además, un techo, para que sea hogar, tiene una dimensión comunitaria: y es el barrio… y es precisamente en el barrio donde se empieza a construir esa gran familia de la humanidad, desde lo más inmediato, desde la convivencia con los vecinos. Hoy vivimos en inmensas ciudades que se muestran modernas, orgullosas y hasta vanidosas. Ciudades que ofrecen innumerables placeres y bienestar para una minoría feliz… pero se le niega el techo a miles de vecinos y hermanos nuestros, incluso niños, y se los llama, elegantemente, “personas en situación de calle”. Es curioso como en el mundo de las injusticias, abundan los eufemismos. No se dicen las palabras con la contundencia y la realidad se busca en el eufemismo. Una persona, una persona segregada, una persona apartada, una persona que está sufriendo la miseria, el hambre, es una persona en situación de calle: palabra elegante ¿no? Ustedes busquen siempre, por ahí me equivoco en alguno, pero en general, detrás de un eufemismo hay un delito.
Vivimos en ciudades que construyen torres, centros comerciales, hacen negocios inmobiliarios… pero abandonan a una parte de sí en las márgenes, las periferias. ¡Cuánto duele escuchar que a los asentamientos pobres se los margina o, peor, se los quiere erradicar! Son crueles las imágenes de los desalojos forzosos, de las topadoras derribando casillas, imágenes tan parecidas a las de la guerra. Y esto se ve hoy.
Ustedes saben que en las barriadas populares donde muchos de ustedes viven subsisten valores ya olvidados en los centros enriquecidos. Los asentamientos están bendecidos con una rica cultura popular: allí el espacio público no es un mero lugar de tránsito sino una extensión del propio hogar, un lugar donde generar vínculos con los vecinos. Qué hermosas son las ciudades que superan la desconfianza enfermiza e integran a los diferentes y que hacen de esa integración un nuevo factor de desarrollo. Qué lindas son las ciudades que, aun en su diseño arquitectónico, están llenas de espacios que conectan, relacionan, favorecen el reconocimiento del otro. Por eso, ni erradicación ni marginación: Hay que seguir en la línea de la integración urbana. Esta palabra debe desplazar totalmente a la palabra erradicación, desde ya, pero también esos proyectos que pretenden barnizar los barrios pobres, aprolijar las periferias y maquillar las heridas sociales en vez de curarlas promoviendo una integración auténtica y respetuosa. Es una especie de arquitectura de maquillaje ¿no? Y va por ese lado. Sigamos trabajando para que todas las familias tengan una vivienda y para que todos los barrios tengan una infraestructura adecuada (cloacas, luz, gas, asfalto, y sigo: escuelas, hospitales o salas de primeros auxilios, club deportivo y todas las cosas que crean vínculos y que unen, acceso a la salud –lo dije- y a la educación y a la seguridad en la tenencia.
Tercero, Trabajo. No existe peor pobreza material - me urge subrayarlo-, no existe peor pobreza material, que la que no permite ganarse el pan y priva de la dignidad del trabajo. El desempleo juvenil, la informalidad y la falta de derechos laborales no son inevitables, son resultado de una previa opción social, de un sistema económico que pone los beneficios por encima del hombre, si el beneficio es económico, sobre la humanidad o sobre el hombre, son efectos de una cultura del descarte que considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar.
Hoy, al fenómeno de la explotación y de la opresión se le suma una nueva dimensión, un matiz gráfico y duro de la injusticia social; los que no se pueden integrar, los excluidos son desechos, “sobrantes”. Esta es la cultura del descarte y sobre esto quisiera ampliar algo que no tengo escrito pero se me ocurre recordarlo ahora. Esto sucede cuando al centro de un sistema económico está el dios dinero y no el hombre, la persona humana. Sí, al centro de todo sistema social o económico tiene que estar la persona, imagen de Dios, creada para que fuera el dominador del universo. Cuando la persona es desplazada y viene el dios dinero sucede esta trastocación de valores.
Y, para graficar, recuerdo una enseñanza de alrededor del año 1200. Un rabino judío explicaba a sus feligreses la historia de la torre de babel y entonces contaba cómo, para construir esta torre de babel, había que hacer mucho esfuerzo, había que fabricar los ladrillos, para fabricar los ladrillos había que hacer el barro y traer la paja, y amasar el barro con la paja, después cortarlo en cuadrado, después hacerlo secar, después cocinarlo, y cuando ya estaban cocidos y fríos, subirlos para ir construyendo la torre.
Si se caía un ladrillo, era muy caro el ladrillo con todo este trabajo, si se caía un ladrillo era casi una tragedia nacional. Al que lo dejaba caer lo castigaban o lo suspendían o no sé lo que le hacían, y si caía un obrero no pasaba nada. Esto es cuando la persona está al servicio del dios dinero y esto lo contaba un rabino judío, en el año 1200 explicaba estas cosas horribles.
Y respecto al descarte también tenemos que ser un poco atentos a lo que sucede en nuestra sociedad. Estoy repitiendo cosas que he dicho y que están en la Evangelii Gaudium. Hoy día, se descartan los chicos porque el nivel de natalidad en muchos países de la tierra ha disminuido o se descartan los chicos por no tener alimentación o porque se les mata antes de nacer, descarte de niños.
Se descartan los ancianos, porque, bueno, no sirven, no producen, ni chicos ni ancianos producen, entonces con sistemas más o menos sofisticados se les va abandonando lentamente, y ahora, como es necesario en esta crisis recuperar un cierto equilibrio, estamos asistiendo a un tercer descarte muy doloroso, el descarte de los jóvenes. Millones de jóvenes, yo no quiero decir la cifra porque no la sé exactamente y la que leí me parece un poco exagerada, pero millones de jóvenes descartados del trabajo, desocupados.
En los países de Europa, y estas si son estadísticas muy claras, acá en Italia, pasó un poquitito del 40% de jóvenes desocupados; ya saben lo que significa 40% de jóvenes, toda una generación, anular a toda una generación para mantener el equilibrio. En otro país de Europa está pasando el 50% y en ese mismo país del 50%, en el sur, el 60%, son cifras claras, óseas del descarte. Descarte de niños, descarte de ancianos, que no producen, y tenemos que sacrificar una generación de jóvenes, descarte de jóvenes, para poder mantener y reequilibrar un sistema en el cual en el centro está el dios dinero y no la persona humana.
Pese a esto, a esta cultura del descarte, a esta cultura de los sobrantes, tantos de ustedes, trabajadores excluidos, sobrantes para este sistema, fueron inventando su propio trabajo con todo aquello que parecía no poder dar más de sí mismo… pero ustedes, con su artesanalidad, que les dio Dios… con su búsqueda, con su solidaridad, con su trabajo comunitario, con su economía popular, lo han logrado y lo están logrando…. Y déjenme decírselo, eso además de trabajo, es poesía. Gracias.
Desde ya, todo trabajador, esté o no esté en el sistema formal del trabajo asalariado, tiene derecho a una remuneración digna, a la seguridad social y a una cobertura jubilatoria. Aquí hay cartoneros, recicladores, vendedores ambulantes, costureros, artesanos, pescadores, campesinos, constructores, mineros, obreros de empresas recuperadas, todo tipo de cooperativistas y trabajadores de oficios populares que están excluidos de los derechos laborales, que se les niega la posibilidad de sindicalizarse, que no tienen un ingreso adecuado y estable. Hoy quiero unir mi voz a la suya y acompañarlos en su lucha.
En este Encuentro, también han hablado de la Paz y de Ecología. Es lógico: no puede haber tierra, no puede haber techo, no puede haber trabajo si no tenemos paz y si destruimos el planeta. Son temas tan importantes que los Pueblos y sus organizaciones de base no pueden dejar de debatir. No pueden quedar sólo en manos de los dirigentes políticos. Todos los pueblos de la tierra, todos los hombres y mujeres de buena voluntad, tenemos que alzar la voz en defensa de estos dos preciosos dones: la paz y la naturaleza. La hermana madre tierra como la llamaba San Francisco de Asís.
Hace poco dije, y lo repito, que estamos viviendo la tercera guerra mundial pero en cuotas. Hay sistemas económicos que para sobrevivir deben hacer la guerra. Entonces se fabrican y se venden armas y, con eso los balances de las economías que sacrifican al hombre a los pies del ídolo del dinero, obviamente quedan saneados. Y no se piensa en los niños hambrientos en los campos de refugiados, no se piensa en los desplazamientos forzosos, no se piensa en las viviendas destruidas, no se piensa, desde ya, en tantas vidas segadas. Cuánto sufrimiento, cuánta destrucción, cuánto dolor. Hoy, queridos hermanas y hermanos, se levanta en todas las partes de la tierra, en todos los pueblos, en cada corazón y en los movimientos populares, el grito de la paz: ¡Nunca más la guerra!
Un sistema económico centrado en el dios dinero necesita también saquear la naturaleza, saquear la naturaleza, para sostener el ritmo frenético de consumo que le es inherente. El cambio climático, la pérdida de la biodiversidad, la desforestación ya están mostrando sus efectos devastadores en los grandes cataclismos que vemos, y los que más sufren son ustedes, los humildes, los que viven cerca de las costas en viviendas precarias o que son tan vulnerables económicamente que frente a un desastre natural lo pierden todo. Hermanos y hermanas: la creación no es una propiedad, de la cual podemos disponer a nuestro gusto; ni mucho menos, es una propiedad sólo de algunos, de pocos: la creación es un don, es un regalo, un don maravilloso que Dios nos ha dado para que cuidemos de él y lo utilicemos en beneficio de todos, siempre con respeto y gratitud. Ustedes quizá sepan que estoy preparando una encíclica sobre Ecología: tengan la seguridad que sus preocupaciones estarán presentes en ella. Les agradezco, aprovecho para agradecerles, la carta que me hicieron llegar los integrantes de la Vía Campesina, la Federación de Cartoneros y tantos otros hermanos al respecto.
Hablamos de la tierra, de trabajo, de techo… hablamos de trabajar por la paz y cuidar la naturaleza… Pero ¿por qué en vez de eso nos acostumbramos a ver cómo se destruye el trabajo digno, se desahucia a tantas familias, se expulsa a los campesinos, se hace la guerra y se abusa de la naturaleza? Porque en este sistema se ha sacado al hombre, a la persona humana, del centro y se lo ha reemplazado por otra cosa. Porque se rinde un culto idolátrico al dinero. Porque se ha globalizado la indiferencia, se ha globalizado la indiferencia: a mí ¿qué me importa lo que les pasa a otros mientras yo defienda lo mío? Porque el mundo se ha olvidado de Dios, que es Padre; se ha vuelto huérfano porque dejó a Dios de lado.
Algunos de ustedes expresaron: Este sistema ya no se aguanta. Tenemos que cambiarlo, tenemos que volver a llevar la dignidad humana al centro y que sobre ese pilar se construyan las estructuras sociales alternativas que necesitamos. Hay que hacerlo con coraje, pero también con inteligencia. Con tenacidad, pero sin fanatismo. Con pasión, pero sin violencia. Y entre todos, enfrentando los conflictos sin quedar atrapados en ellos, buscando siempre resolver las tensiones para alcanzar un plano superior de unidad, de paz y de justicia. Los cristianos tenemos algo muy lindo, una guía de acción, un programa, podríamos decir, revolucionario. Les recomiendo vivamente que lo lean, que lean las bienaventuranzas que están en el capítulo 5 de San Mateo y 6 de San Lucas, (cfr. Mt 5, 3 y Lc 6, 20) y que lean el pasaje de Mateo 25. Se lo dije a los jóvenes en Río de Janeiro, con esas dos cosas tienen el programa de acción.
Sé que entre ustedes hay personas de distintas religiones, oficios, ideas, culturas, países, continentes. Hoy están practicando aquí la cultura del encuentro, tan distinta a la xenofobia, la discriminación y la intolerancia que tantas veces vemos. Entre los excluidos se da ese encuentro de culturas donde el conjunto no anula la particularidad, el conjunto no anula la particularidad. Por eso a mí me gusta la imagen del poliedro, una figura geométrica con muchas caras distintas. El poliedro refleja la confluencia de todas las parcialidades que en él conservan la originalidad. Nada se disuelve, nada se destruye, nada se domina, todo se integra, todo se integra. Hoy también están buscando esa síntesis entre lo local y lo global. Sé que trabajan día tras día en lo cercano, en lo concreto, en su territorio, su barrio, su lugar de trabajo: los invito también a continuar buscando esa perspectiva más amplia, que nuestros sueños vuelen alto y abarquen el todo.
De ahí que me parece importante esa propuesta que algunos me han compartido de que estos movimientos, estas experiencias de solidaridad que crecen desde abajo, desde el subsuelo del planeta, confluyan, estén más coordinadas, se vayan encontrando, como lo han hecho ustedes en estos días. Atención, nunca es bueno encorsetar el movimiento en estructuras rígidas, por eso dije encontrarse, mucho menos es bueno intentar absorberlo, dirigirlo o dominarlo; movimientos libres tiene su dinámica propia, pero sí, debemos intentar caminar juntos. Estamos en este salón, que es el salón del Sínodo viejo, ahora hay uno nuevo, y sínodo quiere decir precisamente “caminar juntos”: que éste sea un símbolo del proceso que ustedes han iniciado y que están llevando adelante.
Los movimientos populares expresan la necesidad urgente de revitalizar nuestras democracias, tantas veces secuestradas por innumerables factores. Es imposible imaginar un futuro para la sociedad sin la participación protagónica de las grandes mayorías y ese protagonismo excede los procedimientos lógicos de la democracia formal. La perspectiva de un mundo de paz y justicia duraderas nos reclama superar el asistencialismo paternalista, nos exige crear nuevas formas de participación que incluya a los movimientos populares y anime las estructuras de gobierno locales, nacionales e internacionales con ese torrente de energía moral que surge de la incorporación de los excluidos en la construcción del destino común. Y esto con ánimo constructivo, sin resentimiento, con amor.
Yo los acompaño de corazón en ese camino. Digamos juntos desde el corazón: Ninguna familia sin vivienda, ningún campesino sin tierra, ningún trabajador sin derechos, ninguna persona sin la dignidad que da el trabajo.
Queridos hermanas y hermanos: sigan con su lucha, nos hacen bien a todos. Es como una bendición de humanidad. Les dejo de recuerdo, de regalo y con mi bendición, unos rosarios que fabricaron artesanos, cartoneros y trabajadores de la economía popular de América Latina.
Y en este acompañamiento rezo por ustedes, rezo con ustedes y quiero pedirle a nuestro Padre Dios que los acompañe y los bendiga, que los colme de su amor y los acompañe en el camino dándoles abundantemente esa fuerza que nos mantiene en pie: esa fuerza es la esperanza, la esperanza que no defrauda, gracias."
 

viernes, 3 de octubre de 2014

LA TRAGEDIA COTIDIANA DE LOS MUERTOS EN EL MEDITERRANEO

Ieri lo scrittore Erri De Luca è passato da Lampedusa, l'isola più a sud del nostro Paese, nel cui mare muoiono centinaia di persone, uomini e donne in fuga verso un futuro migliore. Voleva andarsene da solo in mezzo a quel mare nel quale sono morti tanti concittadini stranieri senza nome e ci ha chiesto di far sentire le parole che aveva voglia di dire.
Ha buttato un mucchio di sale affinché la ferita non si rimarginasse.


http://www.ilfattoquotidiano.it/2014/10/03/3-ottobre-a-chi-appartengono-i-morti-di-lampedusa/1142161/

martes, 30 de septiembre de 2014

¿POR DÓNDE SE EMPIEZA A CONSTRUIR UNA CASA...?




"La casa por el tejado", Fito y Fitipaldis, 2004:
Ahora si, parece que ya empiezo a entender
Las cosas importantes aquí
Son las que están detrás de la piel
Y todo lo demás....
empieza donde acaban mis pies
después de mucho tiempo aprendí
que hay cosas que mejor no aprender.

El colegio poco me enseñò,
si es por esos libros nunca aprendo a

coger el cielo con las manos
a reír y a llorar lo que te canto
a coser mi alma rota
a perder el miedo a quedar como un idiota
y a empezar la casa por el tejado
a poder dormir cuando tú no estás a mi lado

menos mal que fui un poco granuja
todo lo que se me lo enseñó una bruja

Ruinas... ¿no ves que por dentro estoy en ruinas?
Mi cigarro va quemando el tiempo,
tiempo que se convirtió en cenizas

Raro, no digo diferente digo raro,
ya no sé si el mundo está al revés
o soy yo el que está cabeza abajo

El colegio poco me enseñó
si es por el maestro nunca aprendo a:
coger el cielo con las manos...

lunes, 22 de septiembre de 2014

ANTES DE EMPEZAR EL VIAJE. VERSOS DE BIENVENIDA PARA TOD@ CAMINANTE


"CANTARES", ANTONIO MACHADO (1875 / 1936)

Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.
Nunca persegui la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi cancion;
yo amo los mundos sutiles,
ingravidos y gentiles,
como pompas de jabon.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
subitamente y quebrarse...
Nunca persegui la gloria.
Caminante, son tus huellas
el camino y nada mas;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atras
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...

[...]

=  Tutto passa e tutto resta / ma il nostro è passare / passar percorrendo sentieri, / sentieri sopra il mare. /  

Mai cercai la gloria / né di lasciar nella memoria/ degli uomini la mia canzone; / 

io amo i mondi  sottili / lievi e gentili / come bolle di sapone.

Mi piace vederli colorarsi / di sole e scarlatto, volare / sotto il cielo azzurro, tremare / improvvisamente disintegrarsi. / 

come bolle di sapone . /

Viandante, sono le tue orme/ il sentiero, nulla di più;/ o viandante, non c'è sentiero, / il sentiero si fa camminando./ 

Camminando si fa il sentiero/  e girando indietro lo sguardo / si vede il cammino che mai più / si dovrà calpestare. /            O viandante, non c'è il sentiero, / solo delle scie nel mare.                                                         

                                                                                                                                                                   (Traducción propia)

 


jueves, 18 de septiembre de 2014

TRAS LA TRAGEDIA EN EL LICEO LUSSANA (BG) ES TIEMPO DE CALLAR Y REFLEXIONAR



 
Due giorni dopo il (tentato) suicidio dello Studente 17enne al Liceo Lussana, le riflessioni di un mio caro ex-alunno, Filippo O., di Redazione Altro, in questa lettera aperta:

- Quando lunedì mattina mi sono svegliato e ho trovato i messaggi dei miei compagni, quando ho realizzato l’accaduto, mi è sembrato di tornare lì, in Italia, nelle aule della mia Scuola, il Liceo Lussana, tra quelle sedie così familiari. Sono negli Stati Uniti, nel Mississipi, a trascorrere il mio quarto anno di Liceo in una high-school, ma in quel momento nulla mi impediva di sentirmi vicino a voi e di ragionare come voi. Il flusso emotivo è stato più o meno quello che avete avuto voi, probabilmente meno intenso a causa della distanza, sebbene ognuno di noi reagisca in modo molto differente. Nelle prossime righe troverete mille contraddizioni e per questo mi scuso: se deciderete di classificare questa lettera come un testo intriso di ipocrisia, non vi biasimo… Forse queste righe sono frutto di emozioni non ancora decantate e per questo, probabilmente, risulteranno un concentrato di incoerenza. Chiedo nuovamente perdono.
Premesso ciò, non voglio annoiarvi con inopportuni giri di parole e vado dritto al punto. Sono seriamente convinto che, davanti a un fatto del genere, ogni tipo di illazione, di ipotesi o di supposizione sia del tutto inutile. Ci troviamo di fronte a un episodio gigantesco e vicinissimo a noi Studenti, soprattutto ai Lussaniani. La grandezza di questo gesto ci spaventa, ci rende minuscoli, sentiamo il peso della vita, o meglio, della morte. Tutto ad un tratto la realtà sbiadisce e perde di significato. La reazione che ogni essere umano dovrebbe avere è quella di cercare un rifugio. Come un bambino che ha paura del buio va dalla sua mamma, allo stesso modo noi ci stringiamo l’un l’altro alla ricerca di una sicurezza che non arriverà mai. Vediamo quell’impenetrabile buio di fronte a noi e, nella nostra piccolezza, ci rassicuriamo a vicenda, scambiandoci pensieri, parole,opinioni. Ho riflettuto a lungo prima di riuscire a scrivere questa cosa: al contrario di quello che siamo portati a fare secondo un impulso naturale, credo che faremmo meglio a tacere. Abbiamo il grande dono di poter pensare e dovremmo sfruttarlo. Troppe frasi sono state sputate in preda all’emozione, troppe opinioni senza significato sono state scambiate tanto pour parler. Accolgo con piacere la notizia che alcuni Professori, il giorno stesso, si siano incaricati spontaneamente di parlare agli Studenti. Compito arduo, ma il coraggio non è mancato. Non provo la stessa soddisfazione quando ascolto i discorsi dei miei coetanei, costantemente impegnati nel discorrere di argomenti a loro ignoti. Anzi, provo una sensazione di disagio nel leggere le loro supposizioni e mi chiedo: “Perché non si fermano un secondo? Perché sono così coinvolti da non rendersi conto che questa non è riflessione?”. Basterebbe riporre il cellulare sul comodino per una mezz’oretta, sdraiarsi sul letto, guardare il soffitto e pensare. Ponderare le proprie emozioni, guardare in faccia la realtà, tacere per un momento. Non si sa mai che le emozioni diventino qualcosa di duraturo, che costituisca le fondamenta di un pensiero più elaborato, invece di tante, troppe frasi rivolte al vento. Questo è solo un consiglio che rivolgo a voi Tutti, Amici e Compagni del Liceo Lussana.
Ma ciò che più mi ha scosso, oltre alla notizia in sé, è stata la lettera, inviata da un anonimo Docente del Liceo alla redazione di BergamoNews (non mi soffermo sulla qualità delle notizie che questa testata suole pubblicare). Riporto qui il link all’articolo:

http://www.bergamonews.it/cronaca/lussana-quel-gesto-estremo-di-uno-studente-che-interroga-ognuno-di-noi-194836


(Lussana, cortile su via Foro Boario. Foto scattata a metà mattinata da El Afilao, quando sulla quella macchia ancora fresca è spuntato un cantiere recintato. Con tanto di betoniera e wc chimico)
Ora, non voglio in nessun modo criticare il gesto dell’anonima Professoressa, in quanto la sua lettera è paragonabile alla mia e non voglio risultare più incoerente di quello che già sono. Nonostante ciò, vi invito a riflettere sul contenuto di quest’ultima. La lettera è stata inviata a BergamoNews il giorno successivo all’episodio, ovvero neanche ventiquattro ore dopo. Un dato di fatto, perfettamente inserito nella nostra realtà contemporanea, caratterizzata dalla ipervelocità e dall’immediatezza. Forse fermarsi a pensare un po’ più a lungo sarebbe stato meglio, ma, ripeto, questo rimane solo un consiglio, non una critica.
Ma ciò che mi ha spinto a scrivere questo pezzo non è la rapidità con cui la lettera è pervenuta alla redazione del quotidiano online bergamasco, bensì è stata la rabbia. Sì, lo ammetto, rabbia. Rabbia che mi fa vergognare, poiché dovrei solo provare una profonda amarezza pensando al gesto dello Studente di 3U e alle sue condizioni attuali. Eppure non sono riuscito a trattenermi. In questa lettera – mi scuso se ho frainteso – la mia rabbia è scaturita dall’aver colto una certa presunzione, soprattutto nel paragrafo in cui l’autore imputa anche alla “rete” la responsabilità di questo gesto. Ma perché bisogna scadere nelle solite banalità? Mi rivolgo agli adulti, ai Professori: perdonate lo sfogo, ma non sopporto le persone che si ritengono esperte dell’impatto che internet ha sulla società, in particolare sui giovani. Non capisco perché credete di saperne così tanto. Chi ha a che fare con i social network e le loro insidie sono i vostri figli, non tanto voi. Ripeto, non è necessario salire in cattedra quando si parla di argomenti che non sempre possedete pienamente. In questo campo i vostri studenti, quelli che chiamate “i vostri ragazzi”, sono più competenti e coinvolti, perciò lasciateli parlare. Quando la lettera parla di maggiore ascolto, penso che raggiunga il massimo dell’incoerenza, quasi superiore alla mia, già difficile da battere: come potete parlare di ascolto, quando siete i primi a sparare a zero sulla realtà giovanile, senza nemmeno tentare di imparare da questa? Scendere dalla cattedra e porsi veramente dall’altra parte è difficile, faticoso, implica delle rinunce. Dei rischi. Non tutti ne sono capaci e sicuramente inviare una lettera a un giornale è più semplice, ma non risolve di certo la situazione. Provate sinceramente ad abbassarvi ad ascoltare cosa i giovani vogliono comunicare. La lettera si conclude auspicando il raggiungimento delle cosiddette “riforme”, ma l’autore non ha compreso che la vera riforma è porsi dall’altra parte della classe, sedersi in un banco insieme ai suoi Studenti, parlare e ascoltare davvero come tra pari, dimenticandosi chi ha una laurea e chi no. Come recentemente mi ha confessato un mio ex Professore in merito all’accaduto (rivolgendosi ai suoi Colleghi): “Devono ascoltarvi, farvi domande e alzare le antenne. Non ne avrete neanche voi di risposte, certo, ma all’intero corpo Docenti servirebbe ascoltare sul serio la vostra voce per capire che ancora c’è tanto da capire. Da conoscersi e imparare. Reciprocamente. Ecco perché quasi mai, anche quando ero nella vostra classe, mi siedo in cattedra, frontale rispetto a voi Studenti. Perché a volte, anche senza saperlo, “in cattedra” per me c’eravate voi”. La mia speranza è che facciate tesoro di queste parole, perché so che vengono dal cuore e dalla mente di un uomo che sa ascoltare. Non tutti sappiamo porgere l’orecchio e stare a sentire cosa gli altri hanno da dirci, io stesso faccio fatica a farlo.
Ho parlato di ascolto e vi faccio una proposta: fate pressione sui vostri Professori affinché vi dedichino del tempo, foss’anche un’ora al giorno, per parlare e per ascoltarvi. Decidete insieme le modalità, gli argomenti, le regole. Tentiamo, insieme, di ridurre la distanza tra Professori e Studenti, potrebbe essere uno strumento in più per prevenire tragici avvenimenti come quello accaduto lunedì.

F.O. 17/9/2014

jueves, 11 de septiembre de 2014

EL OTRO 11 / 9. ÉL DE 1973.




El otro 11 de septiembre. Madre Memoria, como la esperanza, tiene dos hijas: el desdén y el coraje.







sábado, 6 de septiembre de 2014

viernes, 5 de septiembre de 2014