viernes, 1 de noviembre de 2013

ESTRATEGIAS PARA FOMENTAR LA LECTURA DESDE LA INFANCIA



  En Italia, así como en muchos otros Países del mundo, la lectura es un hábito que va disminuyéndose cada vez más, a partir de los primeros años escolares hasta la vejez, como atestiguan las encuestas y los sondeos sobre hábitos y costumbres de la población: alrededor del 46%  de los italianos, desde los 6 años de edad (véase las últimas investigaciones de ISTAT) lee sólo un libro cada  año.                                                                                                                                                                
Los hábitos de lectura, propedéuticos y necesarios para el desarrollo de muchas otras habilidades en el ser humano, deben ser fomentado desde temprana edad, y la Escuela tendría que ser el lugar privilegiado para reflexionar y buscar soluciones eficaces a la emergencia que logren rescatar esa práctica y fomentarla. El diario EL PAIS de hoy proporciona en un artículo una posible solución, contando la historia de una idea nacida en las escuelas primarias de Panamá, que ya está dando frutos. Aquí en Italia también nosotros los Profesores deberíamos prestarles oído a l@s Colegas centramericanos y reflexionar sobre estas prácticas pedagógicas centradas en l@s Alumn@s que buscan fomentar un sistema motivacional virtuoso.                                                                                   
Y, de paso, podrìan salvar la cultura de un País entero.

Estudiantes de la C.A. Mendoza, en San Miguelito, Panama, escuchando el relato de un compañero


-Estrategias para fomentar la lectura: escribir para poder leer.
-Más de 1.200 Profesores panameños promueven un nuevo sistema de lectura cuya pedagogía se basa en los relatos que redactan los propios estudiantes. Los docentes asisten al VI Congreso de la Lengua becados por el Ministerio de Educación :


   Cuando empezó a leer ante la clase, la voz de José Vega era un susurro. Los 27 niños del salón se echaron hacia delante en sus pupitres, tratando de llegar antes al sonido de la voz infantil bajo el zumbido de los tres ventiladores del techo. José levantó la mirada del libro, tomó aire mientras apretaba con sus manos el tomo. Carraspeó y su voz se alzó sobre los cuchicheos de la clase, el zumbido del ventilador y el alboroto que venía del patio: “Ese día habían pensado ir mucho más lejos a buscar un huevo, cuando…”, y entonces el resto recobró su posición natural sin dejar de seguir el relato de su compañero de 10 años.

Hace unos meses, capturar la atención de estos pequeños era impensable. A menos que fuera con Stevenson o Verne. Ahora, las lecturas más apetecidas son esas, las de los propios compañeros de clase, o las de otros chicos, de otra escuela u otra ciudad. La vida hecha literatura por ellos mismos.

Hace unos meses, conquistar esa atención era un sueño. La escuela Carlos A. Mendoza, en el distrito de San Miguelito, en Ciudad de Panamá, sabía poco de captar estudiantes para la causa de la lectura, en un país donde apenas se lee una media de dos libros por habitante y año. Y no es porque la escuela y los profesores no lo intentaran, sino porque no daban con la tecla indicada, como en la mayoría de escuelas y colegios de América Latina.


Nadie sabe si esa es la fórmula. Lo cierto es que hace dos años fueron los mismos profesores de español del país quienes pidieron a la ministra de Educación, Lucy Molinar, cambiar las estrategias de enseñanza del idioma y de la promoción y fomento de la lectura. En noviembre de 2011, después de participar en la Mesa Didáctica previa al XIV Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española, se firmó un compromiso con el Meduca (Ministerio de Educación) “para asumir el protagonismo y ser actores del mejoramiento, pertinencia, uso de herramientas tecnológicas y nuevas didácticas para la enseñanza de nuestro idioma. Es una respuesta al bajo rendimiento estudiantil”, cuenta con una amable vocalización la profesora Érida Morales, responsable de lo que salió de aquel Congreso: Rednade. Ese es el nombre. Y uno de los puntos clave es la lectura, llevar el libro a los muchachos, a sus hogares.

En la Carlos A. Mendoza lo llevaban intentando de mil maneras con sus 12.000 almas, de 4 a 14 años, en las jornadas de mañana y tarde. “Lo intentamos todo, todo, todo”. Es lo que dice Miriam Espinosa, que como directora se conoce los trucos y triquiñuelas de los alumnos para evadir la lectura. “Lo veían como una obligación, como una carga”, apostilla Judith Ceballos, profesora de español. Así es que a Rednade se fueron sumando docentes de las nueve provincias panameñas interesados en aprender nuevas metodologías de enseñanza del español y del fomento del libro en este cambio de era y de hábitos de consumo y ocio cultural. La fórmula es leer a partir de lo que se escribe. O motivar la escritura, que de entrada tiene más simpatizantes, para luego leer lo escrito propio y ajeno. De la creación a lo lúdico. O como lo ve Patricia, una de las 8 niñas con chaleco azul del Círculo de Lectores de la escuela: “Leemos aunque sea por la curiosidad, por saber lo que cuenta un compañero de al lado, o de otro que es como uno y está al otro lado del Canal”.

Entran en el mundo de la lectura, luego ya irán por territorios más sofisticados, y en el camino se quedarán algunos. Pero los primeros pasos parecen garantizados.

Leemos por curiosidad, por saber lo que cuenta el de al lado". 


Lo primero que Rednade creó, una vez organizada la red en 15 regiones con sus supervisores y enlaces, fue un concurso de cuento a nivel nacional. Recibieron medio millón, aunque fuera de un taller de clase. Luego se seleccionaron los mejores relatos y se imprimieron en un libro que ahora está en todas las escuelas y colegios de Panamá. Es el primer libro de lectura. Este año ampliaron el tema a “Escribe un cuento en familia” y crearon las categorías estudiantil, docentes y padres de familia. ¿Funcionará? Los nervios estaban de punta. Al final se recibieron 790.492 cuentos estudiantiles, 15.191 docentes y 17.305 padres de familia, para un total de 822.988 cuentos en un país de tres millones y medio de personas.

Y todo eso en un nuevo libro que pasará a las bibliotecas escolares y como manual de lectura en las clases de español, algunos en edición bilingüe español-inglés. Ya son 1.200 los profesores que forman parte de Rednade. Los mismos que estos cuatro días llenan el anfiteatro y sesiones especializadas en el VI Congreso Internacional de la Lengua Española. Llegan de todos lados becados por el Ministerio de Educación. Van y vienen por los pasillos recién alfombrados del Centro de Convenciones ATLAPA creando los mismos murmullos de sus alumnos en clase. Cada uno trata de que su voz emerja en medio del barullo formado por los comentarios que más les han sorprendido o gustado de los seis paneles simultáneos que se realizan mañana y tarde.
[El Pais, F.T.]


"Cuando se lee poco se dispara mucho..."
"La bala", Calle 13

lunes, 28 de octubre de 2013

PARA NO TOMARLO DEMASIADO EN SERIO: "VAMOS A REIR UN POCO"


  

"VAMOS A REIR UN POCO", Héctor Lavoe, 1976:

Esta risa no es de loco,
se están riendo de mi
me dicen que yo estoy loco
pero se están cayendo de un coco
porque de mi no pueden reir
lo que les pasa es que sin
mi saoco no pueden vivir
porque yo canto, bailo, toco un poco
y me hace sacudir.

Y esta risa no es de loco,
se están riendo de mi
me dicen que yo estoy loco
pero se están cayendo de un coco
porque de mi no pueden reir
lo que les pasa es que sin
mi saoco no pueden vivir
porque yo canto, bailo, toco un poco
y me hace sacudir.

Coro:
Vamo´a reir un poco.

  Pero que vamo, vamo, vamo'a a
reir un poco.
  si te quieres reir, ríete payaso.
  esta risa, yo te digo no es de loco, loco.
  locolocolocolocolocoloco...
  ríe, ríe, ríe ríe y tu verás.
  que a tu sonrisa a nadie le ha de molestar.
  loco loco loco loco loco.

  Anda, camina, camina y ríe sí.
  Estoy diciendo que cambies
la cara de seriedad.
  Pero que ríe a carcajada
cuacuaracuacuacuacua.
  Para que ría, pero que rían verdad.
  Oye pero con risa de loco.
  Tu sonrisa gusta se ve con mucho saoco.
  Anda ríe loco loco.
  Loco loco loco loco loco loco...

  Anda vamo vamo a volver a reir.
  Vamo a reirnos del simiñoco.
  A mi me parece que todo el mundo
se ha vuelto loco.
  Rie rie rie rie como rio yo.
  Que yo creo que a ti te patina el coco.
  Por que tu risa tu risa no es de loco.
  Loco loquero, loco loquero, locquero loco.
  Ay rie tu carcajada final.


miércoles, 23 de octubre de 2013

UN ATLAS SONORO DEL ESPAÑOL


                                                                                                                     Ciudad de Panamá 21 OCT 2013

      Lo chévere del idioma español es su espíritu patiperro que le permite ser entendido por el 80% de sus cuates. Sus casi 500 millones de hablantes no tienen que bregar en medio del bochinche de otras lenguas, a pesar de lo que digan los engreídos jailones y sin necesidad de huachafiar. Eso sí, a riesgo de que alguno pueda parecer un boludo al no entender las yapas de un idioma que no se cansa de decir asere a las expresiones que van apareciendo. Así surge una especie de parqueadero infinito donde caben desde vocablos curuvicas o cipotes, hasta otros pinches o mensos, que alguien podría interpretar como un contradiós. Pero es un idioma que no está en la olla porque sus palabras se sienten tuanis y rumbean sin complejos de ninguna vaina.
La anterior es una muestra de una lengua polifónica, policéntrica y en expansión, de cuya riqueza y preocupaciones hablarán desde hoy y hasta el miércoles más de 200 expertos en el VI Congreso Internacional de la Lengua Española en Ciudad de Panamá. Como un homenaje a ella y a su diversidad, EL PAÍS ha pedido a 20 escritores del mundo hispanohablante, más Estados Unidos, que den el pie para crear un Atlas sonoro de las palabras más autóctonas del español. Narradores, poetas y ensayistas han elegido el vocablo que consideran que refleja mejor su país para que los internautas continúen con sus propuestas en el blog Papeles perdidos.
Este Atlas sonoro coincide con la presentación en Panamá de la edición digital del Diccionario de Americanismos, publicado por la RAE y la Asociación de las 22 Academias de la Lengua, a cargo del académico Humberto López. Un libro cuya consulta está disponible gratuitamente en la Red y que contiene más de 70.000 entradas y unas 120.000 acepciones, sinónimos y variantes guapas y nada pendejas.
Shhh... Así suena el Atlas en palabras de los 21 escritores:



Argentina: BOLUDO
Juan Gelman. Es un término muy popular y dueño de una gran ambivalencia hoy. Entraña la referencia a una persona tonta, estúpida o idiota; pero no siempre implica esa connotación de insulto o despectiva. En los últimos años me ha sorprendido la acepción o su empleo entre amigos, casi como un comodín de complicidad. Ha venido perdiendo el sentido insultante. Ha mutado a un lado más desenfadado, pero sin perder su origen.

Bolivia: JAILÓN
Edmundo Paz Soldán. Es alguien de la high society, y la connotación suele ser negativa. Los jailones viajan a Miami o Punta Cana de vacaciones y solo van a los bares de moda. Los jailones no entienden Bolivia porque son... jailones. Se llevarían bien con los fresas mexicanos o los chetos argentinos.

Chile: PATIPERRO
Antonio Skármeta.
Los chilenos tenemos patas de perro. Abandonamos nuestros lares con frecuencia tras vagas ensoñaciones o por apremiantes necesidades que nos impulsan a dejar el país. Encerrados en una tierra estrecha entre el mar y la cordillera de los Andes queremos romper límites, curiosear. El patiperreo con el lenguaje nos ha dado grandes poetas.


Colombia: VAINA
Laura Restrepo. Colombianísimo es el uso indiscriminado de la palabra vaina, comodín universal que para todo sirve. Exclamamos “¡qué vaina!” cuando se trata de un desastre, y “¡qué buena vaina!” para referirnos a un triunfo e incluso a la salvación. Para precisar su extenso significado, suele utilizarse precedida por el pronombre demostrativo esa: “Pásame esa vaina”, decimos señalando con el índice, y podemos estar pidiendo desde una aguja hasta un elefante. “Ya salí de esa vaina” alude a cualquier alivio. Al extranjero que visite estas tierras, familiarizarse con el múltiple y versátil manejo de vaina le ahorra tener que aprender español. En cuanto a amplitud de cobertura, vaina solo es equiparable al omnímodo mierda (v. gr. “queda en la mierda”; “se me perdió esa mierda”; “qué es esta mierda”). El cosmos entero cabe en vaina, es el Alfa y el Omega; Vaina es el Aleph.

Costa Rica: TUANISCarlos Cortés. No viene de too nice, como machaca el cómico mexicano Adal Ramones cuando nos imita, sino de la jerga militar del salvadoreño Malespín en el siglo XIX. Al sustituir la e por la a y la o por la i se crean tuani (bueno), peli (malo) y muchas más. El uso le añadió la s. ¿Todo tuanis? (como pregunta y afirmación) ¿Tuanis o agüevado? (como lema). Tuanis es todo y nada.

Cuba: ASERE
Wendy Guerra. En la colección de cubanismos acopiados por Argelio Santiesteban se asienta esta palabra como originaria de África, especialmente de la religión carabalí. Algunos dicen que significa “yo te saludo”, otros dicen que en lucumí significa loco, pero lo cierto es que la nueva generación de cubanos refiere a asere y “asere que bolá” como el saludo más popular y común que ya nos distingue en el mundo.

Ecuador: YAPA
Gabriela Alemán. La yapa es algo adicional, un regalo. Cuando tenía diez años en todas las panaderías de Quito se daba una yapa a los clientes habituales, eran uno o dos panes que establecían un pacto de amistad. En uno de esos viajes de ida y vuelta la yapa llegó, en época de la colonia y a través de Louisiana, al inglés como lagniappe. Enchufe TV, canal en youtube de humor ecuatoriano, ha devuelto a la yapa al día a día de los ecuatorianos con sus microyapas semanales. Aquí una de ellas.

El Salvador: CIPOTE
Horacio Castellanos Moya. Palabra de uso común sinónimo de niño, joven, adulto inmaduro. Es exclusiva de El Salvador, donde no se le asigna ninguno de los significados castizos (hombre grueso o torpe, miembro viril). Nunca se entendería en El Salvador, por ejemplo, la frase “se le templó el cipote”. Un clásico de la literatura salvadoreña, Cuentos de cipotes, de Salarrué, relata historias de niños. Y a nadie se le ocurriría en el país relacionarlo con Los once mil falos, de Apollinaire.

Carteles en spanglish de una tienda en Nueva Jersey, EEUU
España: CONTRADIÓS
Álvaro Pombo. Es un coloquialismo español que se usa para designar un disparate (una cosa absurda o contraria a la razón). Francisco Umbral, en El Mundo (23-4-90): “Una democracia capitalista es un imposible metafísico, un contradiós”. Otro ejemplo, de mi cosecha: “¡Entrar en casa con los tenis embarrados es un contradiós!” (dicho por una madre cabreada). Me parece una expresión esencialmente española, una mezcla de teología y falta de lógica: se pone a Dios (que es la contradicción absoluta) como análogo de la razón o el sentido común. Dios y las cosas divinas y católicas están grabadas a fuego en nuestro léxico y en nuestros usos lingüísticos.

Estados Unidos: PARQUEADERO
Sergio de la Pava. Nuestra palabra tiene su origen sospechoso en el spanglish o, mejor, el espanglish. Los idiomas son herramientas de los humanos no al reverso, así que si toca combinarlos para ser entendido con rapidez, como frecuentemente le toca al inmigrante, pues así crecen nuestras raíces. Solo cuida, cuando estés parqueando el carro, que no te den un ticket.

Guatemala: KAIBIL
Rodrigo Rey Rosa. En 1974 se puso en circulación esta palabra de origen maya-mam, kaibil, para designar un tipo de comandos especiales que combatieron en la guerra contraguerrillas en Guatemala, los que se hicieron notorios por su crueldad extrema y porque participaron en numerosos actos de genocidio. Kaibil aparece casi a diario en la prensa guatemalteca, se usa tanto en relatos y novelas como en poemas y ensayos y películas documentales.

Honduras: PIJA
María Eugenia Ramos. La palabra pija (denominación del pene) y sus derivados tienen tantas y tan diversas acepciones en el habla hondureña que se ha convertido en parte de nuestra identidad. Es una palabra pijuda, es decir, muy buena, porque con ella expresamos desde entusiasmo a la indiferencia, pasando por el enojo y estados alterados de conciencia. Se usa como sustantivo, verbo y adjetivo. “Me voy a la pija” significa me voy lejos. “Me vale pija”, no me importa; “estar a pija”, estar furioso, pero también estar borracho; pijinear, irse de fiesta, de parranda. Ser pijudo o pijuda es ser una buena persona o algo muy bien hecho.

México: PINCHE
José Emilio Pacheco. En México, pinche canceló su acepción normal para adquirir, no se sabe cuándo, las características de un epíteto derogatorio que sorprende por su omnipresencia y durabilidad. Pinche puede ser un empleado, el hábito de fumar, la suerte, un policía, una camisa, un perro, una casa, una persona, el mundo entero, una comida, un regalo, un sueldo o bien lo que a usted se le ocurra. Se trata, pues, de un epíteto que degrada todo lo que toca. Normaliza y vuelve aceptable una furia sin límites contra algo que nos ofende y humilla pero no podemos cambiar.

Nicaragua: CHUNCHE
Sergio Ramírez. Un chunche es una cosa y cualquier cosa, un comodín que salta sin descanso, mueble, aparato, herramienta, vehículo. “Montarse en un chunche”, “pásame ese chunche, “quitá de allí ese chunche”..., jamás se aparta de la boca y también es el sexo de una mujer, chunchito, o su admirado trasero: “Qué soberano chunche”.

Panamá: SINVERGÜENZURA
Carlos Wynter Melo. Sinvergüenzura es el sustantivo de la infinitud y, en consecuencia, de la libertad absoluta. Una sinvergüenzura es comerse el mundo de un bocado. Es un escape —a veces son inmorales las reglas morales— o el motivo de que exclames de repente, porque te nació de las vísceras: “¡Qué sinvergüenzura!”, para quejarte o decir, oye, es asombroso que los humanoides seamos inmensos.

Paraguay: CURUVICA
José Pérez Reyes. De origen guaraní con sufijo español, se trata del pequeñísimo fragmento resultante de la trituración algún material sólido. Como un párrafo desprendido de una obra. Viene al caso porque los escritores por ejemplo, juntamos palabras como curuvicas y de esa suma de restos sale un texto.

Perú: HUACHAFO
Iván Thays. Aunque se considera un sinónimo de cursi, su significado es más amplio y va de lo gramatical a lo sociológico. La huachafería es imitar o pretender ser lo que no es. Además, está relacionado a lo ostentoso, falta imperdonable en un país donde se sobrestima el perfil bajo. Su uso es tan subjetivo que resulta incluso huachafo el andar señalando las huachaferías de los demás.

Puerto Rico: BREGAR
Mayra Santos-Febres. Yo brego, tu bregas, estamos bregando; “¡chico, brega bien!”. Me imagino que la ubicuidad de la palabra explica todo un modo de vida. Hay que bregar mucho para vivir en Puerto Rico. Hay que estar dispuesto a negociar, resolver, esquivar e inventar soluciones nuevas casi cada día. Vivimos, como dice nuestro gran ensayista Arcadio Díaz, del arte de bregar.

República Dominicana: OLLA
Rita Indiana Hernández. La olla es un lugar caliente y letal, pequeño infierno donde terminan los desempleados, viven los pobres y al que hacen referencia constante los de la clase media. El que dice toy en la olla o toy en olla está quebrado, desbaratao, sin un chele. La olla es también un adjetivo, una obra de arte al igual que el discurso de un político puede ser o estar olla (horrible, pobre, ridículo). La isla es una olla adentro de otra. ¡Qué olla! 




Uruguay: CELESTE
Claudia Amengual. Algún distraído diría que el término celeste proviene de la camiseta de la selección de fútbol, pero lo cierto es que esta lo toma de nuestra bandera. De ahí derivan expresiones como “la celeste” o “soy celeste” que han enriquecido el significado y lo han transformado en una marca de la identidad nacional uruguaya.

Venezuela: BOCHINCHE
Rafael Cadenas. No es propiamente un venezolanismo, pero es “voz de origen americano”, según asienta Francisco Javier Pérez en su Diccionario Histórico del Español de Venezuela y añade que es “una de las voces más expresivas del español”. Inicialmente, solo tuvo el sentido de fiesta escandalosa, luego significó desorden, alboroto, tumulto, después pasó al ámbito político. Francisco de Miranda la hizo célebre cuando al ser derrotado, al comienzo de la guerra de independencia, exclamó sobre su tropa: “Bochinche, bochinche, esta gente no es capaz sino de bochinche”. Y bochinchero se aplica a alguien irresponsable, falto de seriedad.
Y eso es lo que no quiere ser la lengua española. Las palabras propuestas por estos 21 escritores lo confirman como un idioma pijudísimo, que no es cualquier chunche porque sirve, entre otras cosas, para platicar hasta convertirse en una marca igual que la celeste. ¡Genial sinvergüenzura!


 


sábado, 12 de octubre de 2013

12 DE OCTUBRE: ¿QUIÉN CELEBRA EL DÍA "DE LA RAZA" / DÍA "DE LA HISPANIDAD"?



   Como cada 12 de octubre hoy también se celebra en España la denominada Fiesta Nacional, conocida en los países hispanófonos como Día de la Raza, o con el más neutral nombre de Día de la Hispanidad, en conmemoración del descubrimiento de América.     Sé que hay quienes lo festejan en la escuela italiana también, Alumn@s y Profesores de lengua española, unos con entusiasmo y otros con una pizca de ingenuidad, pero es precisamente esto lo me impulsa hoy a ahondar en el tema, porque para mí tiene el aspecto simbólico de las cosas tiene una importancia cabal. He esperado hasta el día siguiente para decidir si dedicarle un espacio aquí en nuestro blog para no sumarme a la retórica de los medios de comunicación -tanto españoles como latinoamericanos- y hacer decantar el maremagnum de tinta gastada en vacuidades y solemnidades, y por fin he resuelto que ahora nos toca a nosotros decir la nuestra.
Sobre la palabra “raza” y su sinónimo politically correct "hispanidad" en particular quisiera yo detenerme con ustedes a reflexionar, porque no se trata sólo de una simple y neutral etiqueta, sino que implica mucho más de lo que parece.
Basta mirar los orígenes de esta “fiesta” para percatarnos de su verdadero carácter. Cierto es que desde el año 1918 alcanzó el rango de fiesta “nacional”, pero el auténtico ideólogo de la misma fue Ramiro de Maeztu, cuyas obras fueron fuente de inspiración para los falangistas españoles, en la idea de una “España” únicamente católica y blanca, que había civilizado a los que ellos consideraban salvajes indígenas americanos, pueblos inferiores a los colonizadores desde todos los puntos de vista. Durante el régimen fascista de Franco se siguió celebrando con entusiasmo esta fiesta chovinista y militarista. Después de la muerte del dictador y de la Transición, como tantas cosas del régimen anterior, su celebración se mantiene hasta nuestros días.
Detrás de tanto entusiasmo “nacional” se ha querido ocultar todo el genocidio étnico, cultural y lingüístico que las orgullosas clases dominantes españolas -junto a otras procedentes de Europa y Estados Unidos- han venido realizando desde el siglo XV hasta nuestros días. Entre 10 y 15 millones de seres humanos fueron transportados desde África al continente americano, sin contar las muertes durante las “cacerías” de personas y su transporte, en un proceso que acabó con la convivencia y fue el principio del subdesarrollo del continente negro. Asimismo, de los más de 20 millones (estimaciones a la baja) de nativos americanos anteriores a la llegada de los españoles y demás ocupantes coloniales del continente, se estima que en pocos siglos y debido la brutalidad de los ocupantes y la trasmisión de enfermedades desconocidas para la población nativa, la misma descendió al 3% de la original. Claro está que los pueblos indígenas americanos no han tenido mucho que festejar, ayer como cada 12 de octubre de los últimos 519 años.


El “Día de la Raza”, decíamos. Pero, ¿acaso existe para los humanos semejante cosa llamada “raza”? ¿Qué es la raza, además de una mentira útil para exprimir y exterminar al prójimo? Sin incomodar demasiado científicos, antropólogos o genetistas como Charles Darwin, Franz Boas o Luca Cavalli Sforza, ¿es que alguien ha visto, alguna vez, sangre negra? No, pero ha habido y hay quien sostiene que no todos somos iguales sobre la faz de la tierra. Les cuento una anécdota: en el año 1942, después de que los Estados Unidos entraron en la II guerra mundial, la Cruz Roja de ese país decidió que la sangre negra no sería admitida en sus bancos de plasma. Así se evitaba que la mezcla de razas, prohibida en la cama, se hiciese por inyección. Eso era lo que un hasta un organismo internacional como la Cruz Roja contribuía a difundir entre la gente hasta hace relativamente poco tiempo. Biológicamente no tiene ningún sentido el concepto de “raza” para el animal “homo”, porque sólo hay una. Sobre este “particular” hay que hablar claro y sin rodeos.
Charles Darwin
Los grupos que forman la población humana no son distintos y separados, sino constituyen un continuum. Las diferencias en los genes en el interior de grupos comunes por carácterísticas físicas visibles son casi idénticas a las existentes entre los varios grupos distintos fenotípicamente, y además las diferencias entre individuos síngulos son mucho más evidentes de las que se perciben entre grupos denominados “raciales”. Racismo es, resumiendo las lección de la biogenética moderna, atribuir sin fundamento alguno carácterísticas ereditarias de personalidad o comportamiento a particulares individuos con cierto aspecto físico. Llamamos racista al que cree que la atribución de carácterísticas de superioridad o inferioridad a individuos con cierto aspecto físico tenga una explicación biológica. 


Pero la realidad es que aún hoyendía, las ideas racistas siguen existiendo, aunque han cambiado de look: no son tan explícitas y vulgares como lo eran un tiempo, pero sobreviven de formas sutiles y subterráneas -en muchos casos peores y más duras a morir que las anteriores- disfrazadas de solidaridad y amor al prójimo, como por ejemplo las actitudes paternalistas y asistencialistas de los países más ricos hacia los más pobres y desventajados, que en última instancia son formas de moderno colonialismo. Pensar que hay sociedades superiores y otras inferiores en valor, dignidad, derechos y aspiraciones es lo que guía y genera manifestaciones tales como la susodicha festividad del orgullo y del furor colonizador español: maquillar la palabra “raza” por “hispanidad” no le quita su verdadera esencia, esto es cierto, osea la afirmación de la superioridad del elemento blanco y europeo sobre el indígena, el negro, y los mestizajes entre ellos producidos. 
 
Hasta bien entrada la época de la independencia de los países latinoamericanos, las leyes sobre la participación ay el cubrimiento de cargos públicos o de acceso a las escuelas distinguía los individuos y los discriminaba por la cantidad de “sangre limpia”, osea blanca, de origen española o europea que tenían. Exisistían porcentajes de “contaminación” aceptados para ser reconocido como individuo y ciudadano con plenos derechos civiles y políticos, superados los cuales uno se convertía automáticamente en un paria (la casta de los intocables) en su misma sociedad. En realidad las cosas no han cambiado mucho desde entonces, aunque ciertos gérmenes latentes de pensamiento se han hecho más difíciles para detectar y reconocer en nuestro cotidiano: digamos que ciertas formas de pensamiento siguen vigentes en la mayoría de las sociedades modernas, sin que sus integrantes se den cuenta de ello. Podríamos sintonizarnos en la televisión peruana, ecuatoriana o boliviana -países con un porcentaje de población indígena y mestiza superior al 75%- y comprobar que es raro que un rostro distinto del fenotipo blanco europeo salga en un comercial, un programa de entretenimiento, o en un telediario, o hasta en las campañas electorales. Podríamos detenernos en observar como hasta en el campo de la estética -por ejemplo ropa, cabello, carros y estilo de vida- en la vida cotidiana de cualquier parte de latinoamérica y no sólo haya sido colonizada por el modelo europeo, en un callejón de salida que ve la imposición siempre más lograda de un sólo modelo de referencia, sea estético, sea económico y político, en fin la perpetuación del paradigma colonial y racista del que hemos hablado.
Quizás una de las anécdotas más reveladoras de la historia colonial de América trata de algo que ocurrió en el año 1563, en el actual Chile. Nos la cuenta el escritor uruguayo Eduardo Galeano en su obra “Las venas abiertas de América Latina”: El fortín de Arauco estaba sitiado por los indios, sin agua ni comida para el ejército, pero el capitán español Lorenzo Bernal se negó a rendirse. Desde la empalizada, gritó:
¡Nosotros seremos cada vez más!
¿Con qué mujeres? –preguntó el jefe indio.
Con las vuestras. Nosotros les haremos hijos que serán vuestros señores
 
Los invasores con cruz y espada llamaron salvajes y caníbales a los antiguos nativos americanos, pero más caníbales eran las minas de oro de Potosí, en el Perú, o las de Bolivia y Chile, cuyas bocas comían carne de indios para alimentar el desarrollo capitalista de Europa y las deudas del reino de España con los banqueros alemanes Fugger. Y los llamaron idólatras, porque creían que la naturaleza es sagrada y que cada hombre es hermano de todo lo que tiene piernas, patas, alas o raíces. Y los llamaron ignorantes y brutos. En eso, al menos, no se equivocaron. Tan ingenuos fueron los indios que ignoraban que debían exigir visa, certificado de buena conducta y permiso de trabajo a Colón, Cabral, Cortés, Alvarado, Pizarro y luego a los Padres Peregrinos del Mayflower.


           
ENLACE A LA DIRECTA TELEVISIVA COMPLETA EN TVE DEL 12/10/2012: 
            
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A continuación, a guisa de controcanto a las celebraciones de una componente cultural superior a otras en un contexto de mestizaje tal como se presenta él de latinoamérica, quiero compartir con ustedes la transmisión radiofónica que UNRadio, la emisora de la Universidad Nacional de Colombia le ha dedicado ayer al “Día de la Raza”, poniendo la cuestión patas arriba y exaltando lo bueno y lo provechoso del encuentro entre culturas presentando el sorprendente y maravilloso panorama musical del pais centroamericano, cuyo rico patrimonio cultural de expresiones y colores es fruto de la "sopa étnica" que ha producido la fusión y amalgama de las tres componentes culturales que entraron en contacto después de 1492: la indígena, la negra y la española. Echémonos pues a andar por las sendas de la música colombiana como antídoto para curarnos de idioteces etnocéntricas.   

miércoles, 9 de octubre de 2013

PARA TOD@ DESMEMORAD@...

 

"SE ME OLVIDÓ QUE TE OLVIDÉ" :



Yo te recuerdo cariño,
mucho fuiste para mí,
siempre te llamé mi encanto,
siempre te llamé mi vida,
hoy tu nombre se me olvida.

Se me olvidó que te olvidé,
se me olvidó que te dejé
lejos muy lejos de mi vida.
Se me olvidó que ya no estás,
que ya ni me recordarás,
y me volvió a sangrar la herida.

Se me olvidó que te olvidé
y como nunca te encontré
entre las sombras escondida,
la verdad no sé por qué
se me olvidó que te olvidé
a mí que nada se me olvida.


Diego El Cigala y Bebo Valdés


Los Abuelos de la Nadà


Grupo Folklorico y Experimental Nuevayorquino


Manu Chao